De acuerdo con un análisis basado en una encuesta internacional de conductores de vehículos eléctricos, una transición acelerada hacia este tipo de movilidad permitiría evitar hasta 5.912 millones de toneladas de CO2 al año, un volumen comparable con las emisiones anuales de economías como Estados Unidos o India.
El dato refuerza el papel estratégico del sector transporte, responsable de cerca de una cuarta parte de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Por ello, la electrificación del transporte se consolida como una de las palancas más relevantes para enfrentar la crisis climática global.
También te puede interesar | BYD se consolida como el mayor vendedor mundial de vehículos eléctricos en 2025
Lealtad del usuario impulsa la adopción
Uno de los hallazgos más contundentes de la Encuesta Global de Conductores de Vehículos Eléctricos es el elevado nivel de satisfacción entre quienes ya utilizan esta tecnología.
A escala mundial, 93% de los conductores aseguró que volvería a comprar un vehículo eléctrico si tuviera que reemplazar el actual. En contraste, apenas 1% consideraría regresar a un automóvil de gasolina o diésel, mientras que 4% optaría por un híbrido enchufable.
Este nivel de lealtad resulta significativo para una tecnología que, si bien avanza con rapidez, aún enfrenta desafíos estructurales en infraestructura, costos iniciales y marcos regulatorios desiguales entre países.
Por otra parte, el potencial ambiental de esta preferencia es considerable. Con base en una nota de Expansión ESG que estima en 1.644 millones el número total de vehículos en circulación a nivel mundial, y cifras de la Global Carbon Budget, el análisis considera que cada automóvil de combustión emite en promedio 3,6 toneladas de CO2 al año.

Bajo este escenario, sustituir 93% del parque vehicular global por unidades eléctricas permitiría evitar cerca de 5.912 millones de toneladas de emisiones anuales, una magnitud equiparable a las emisiones totales de países altamente industrializados.
Estos resultados coinciden con las advertencias de organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que ha señalado reiteradamente que la electrificación del transporte es indispensable para que los países cumplan sus compromisos climáticos y avancen hacia sistemas de movilidad urbana más sostenibles.
Costos de operación y experiencia, factores decisivos
La encuesta, elaborada por la Alianza Global de Vehículos Eléctricos (GVA) con el apoyo de la Fundación ClimateWorks, muestra que la preferencia por los vehículos eléctricos no responde únicamente a motivos ambientales.
Para 63% de los conductores, el principal incentivo es el menor costo de la energía frente a los combustibles fósiles. A ello se suma el interés por la innovación tecnológica, citado por 31%, así como el cuidado del medio ambiente y los menores costos de mantenimiento, mencionados por 21% en ambos casos.
La Fundación ClimateWorks subraya que cada vez más usuarios perciben que un vehículo eléctrico resulta más económico a largo plazo que uno de combustión, incluso en contextos donde los incentivos públicos son limitados.
Dicha percepción se ve reforzada por una experiencia de manejo valorada positivamente, caracterizada por mejor aceleración, menor ruido y una conducción más cómoda.

La confianza aumenta con el tiempo de uso
La experiencia acumulada al volante también influye en la consolidación de esta tecnología. Según los resultados, 33% de los conductores lleva menos de un año utilizando un vehículo eléctrico, mientras que 15% reporta dos años de experiencia.
Un 5% afirma tener tres años de uso y 3% señala contar ya con cuatro años de conducción, lo que refuerza la confianza conforme se prolonga la exposición cotidiana a la tecnología.
Este comportamiento sugiere que, una vez superada la barrera inicial de adopción, la probabilidad de permanencia en la electromovilidad es alta.
Pese a los avances, los desafíos persisten. El análisis EY Mobility Consumer coincide en que la infraestructura de recarga se ha convertido en el principal freno para los compradores potenciales, incluso por encima de la llamada ansiedad por la autonomía.

A nivel global, 72% de los conductores identifica como principal desventaja la limitada cobertura de cargadores rápidos, mientras que 31% señala que estos puntos suelen encontrarse fuera de servicio.
Otros factores mencionados incluyen el tiempo necesario para la recarga, citado por 26%, la autonomía insuficiente para ciertos usos, con 24%, y la dificultad de que un vehículo eléctrico funcione como único automóvil del hogar, mencionada por 23%.
Superar estas barreras representa tanto un reto como una oportunidad para fabricantes, operadores de infraestructura y autoridades públicas.
Una transición impulsada por convicción
En conjunto, la Encuesta Global de Conductores de Vehículos Eléctricos muestra que la adopción de esta tecnología se consolida una vez superada la fase inicial.
El hecho de que nueve de cada diez usuarios estén dispuestos a repetir la compra indica que la electromovilidad avanza menos por tendencia y más por convicción basada en la experiencia.
Para países como México, donde la penetración aún es incipiente frente a economías más avanzadas, este nivel de lealtad envía un mensaje claro: el desafío ya no es convencer a quienes ya conducen un vehículo eléctrico, sino crear las condiciones necesarias para que más personas puedan acceder a esta alternativa, acelerando así la reducción de emisiones y la transición hacia una movilidad más limpia y sostenible.

2026 como año de consolidación
Más que anuncios ambiciosos, 2026 será un año para medir resultados. La movilidad eléctrica y de bajas emisiones dejará de evaluarse por el número de proyectos piloto y pasará a juzgarse por su capacidad de operar a escala, reducir emisiones reales y mejorar la calidad de vida urbana.
Para América Latina, el reto será capitalizar su experiencia en transporte público eléctrico, cerrar brechas de infraestructura y construir políticas estables que permitan que la transición no solo sea verde, sino también inclusiva y económicamente viable.
En este contexto de transformación regional, Latam Mobility invita a formar parte de la Gira de Encuentros 2026, una plataforma clave para conocer en profundidad la evolución del mercado, las tendencias tecnológicas, los modelos de negocio y las oportunidades de inversión que están definiendo el futuro de la movilidad sostenible en América Latina.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Monterrey y Ciudad de México, Brasil, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.



