Goiânia se ha convertido en el epicentro de una revolución silenciosa en el transporte público de Brasil. La reciente puesta en marcha de los primeros autobuses articulados movidos por biometano en el sistema BRT Leste-Oeste de la ciudad, también conocido como Eixo Anhanguera, marca un antes y después en la movilidad sostenible del país.
Las ocho unidades iniciales, fabricadas por Marcopolo sobre chasis Scania K 340C A6X2/2 NB Euro 6, son las primeras de un programa que prevé la incorporación de 501 vehículos de este tipo para 2027, consolidando a la capital de Goiás como un referente nacional en el uso de combustibles renovables.
Este hito histórico, que cuenta con inversiones superiores a los 2.500 millones de reales, no ha pasado desapercibido. Según Alex Nucci, director de Ventas de Scania en Brasil, el proyecto ha puesto a otras ciudades en el radar de la tecnología.
Además de Goiânia, capitales y polos regionales como São Paulo, Curitiba, Ribeirão Preto y Río de Janeiro ya han iniciado negociaciones con la empresa para desarrollar proyectos similares, de acuerdo a nota publicada por AutoData.
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El biometano: segunda alternativa al VE
El auge del biometano no es casualidad, y responde a una evaluación pragmática de los costos y la infraestructura necesaria.
Mientras que un autobús eléctrico puede costar hasta dos veces y media más que uno diésel, un vehículo propulsado por biometano tiene un sobrecosto que oscila entre el 40% y el 50% por encima del diésel, lo que lo convierte en una opción intermedia mucho más accesible en términos de inversión inicial.
Pero la ventaja competitiva del gas va más allá del Capex, ya que la infraestructura para el abastecimiento es significativamente más simple: instalar un punto de carga eléctrica requiere refuerzos en la red y conlleva largos tiempos de recarga, mientras que un punto de abastecimiento de biometano es mucho más rápido de implementar y el repostaje apenas lleva unos minutos.
Por esta razón, Alex Nucci, de Scania, lo tiene claro: «A partir de 2027, vemos el gas despuntando como una segunda alternativa relevante al eléctrico. El eléctrico seguirá ganando escala, pero el biometano tiene un potencial de expansión más acelerado».
Este movimiento refleja una creciente madurez del mercado y la necesidad de encontrar soluciones viables y escalables para reducir las emisiones en el sector, que se enfrenta a los altos costos y la compleja infraestructura que aún lastran la electrificación masiva de las flotas.

Goiânia lidera el programa modelo
El proyecto en Goiânia es un caso de estudio en sí mismo. No solo implica la renovación de la flota, sino la creación de todo un ecosistema en torno al biometano.
Durante la ceremonia de entrega de los primeros vehículos, también se anunció la implantación de la primera usina de generación de biometano del estado de Goiás, junto con un gasoducto pionero, un paso fundamental para garantizar el suministro local del combustible y cerrar el ciclo de sostenibilidad.
Los nuevos autobuses, con carrocería Viale Express Articulado, tienen una autonomía superior a los 400 kilómetros, superando con creces la demanda diaria de unos 250 a 300 kilómetros en una operación típica. Dicha fiabilidad operativa es clave para que operadores y autoridades vean en el biometano una solución tangible para descarbonizar sus flotas sin poner en riesgo la continuidad del servicio.
El éxito del modelo de Goiânia ha actuado como un catalizador en otras regiones. En São Paulo, donde la meta de electrificar la mitad de la flota de 12.000 autobuses para 2028 parece inalcanzable, el biometano ha ganado un enorme protagonismo. La ciudad no solo ha flexibilizado sus reglas para permitir el uso de este combustible, sino que está avanzando en las discusiones para encontrar la viabilidad económica del proyecto.
Otras capitales siguen de cerca los pasos de Goiânia. Curitiba, una ciudad históricamente pionera en soluciones de movilidad, ya ha solicitado información a Scania y ha realizado demostraciones con autobuses a gas.
En el caso de Ribeirão Preto, su fuerte vocación agroindustrial en la región de la caña de azúcar la convierte en un candidato natural para la producción y uso de biometano. Río de Janeiro, por su parte, tiene un interés especial gracias a la disponibilidad de este combustible en la región de Seropédica, donde ya existe una usina en operación, lo que reduce la dependencia logística y abarata los costos.

La tracción del biometano en Brasil
El optimismo de Scania en torno al biometano se basa en la experiencia previa con los camiones a gas. La empresa introdujo los camiones a gas en Brasil en 2018 y, tras un período de maduración de tres a cuatro años, las ventas se dispararon: se vendieron 500 unidades en los primeros cuatro años y 1.500 en los dos siguientes.
Su director Alex Nucci está convencido de que el mercado de autobuses seguirá un camino similar, aunque con una curva aún más rápida: «En los próximos dos años, vamos a ganar experiencia y madurez. La escala vendrá después», afirmó.
Para apoyar esta expansión, Scania mantiene un firme compromiso inversor en Brasil. La compañía ha destinado 2.000 millones de reales para el ciclo 2025-2028, que se suman a los 1.400 millones de reales invertidos entre 2021 y 2024.
Estas inversiones no solo están enfocadas en la electrificación, sino también en la evolución del portafolio sostenible, incluyendo los motores a gas. De hecho, la operación brasileña se ha convertido en un centro neurálgico para la empresa, siendo hoy el hub de producción de motores a gas de Scania en el mundo.
El factor determinante para la adopción masiva del biometano será su costo total de operación (TCO). Nucci explica que, para que la ecuación cierre, el TCO del biometano debe mantenerse cerca del diésel, que es la referencia del sector.
Aunque el costo de mantenimiento del gas puede ser entre 10% y 15% superior al del diésel, el ahorro en el costo del combustible y la mayor simplicidad operativa pueden compensar esta diferencia.
El ejecutivo destaca que el modelo de negocio es tan importante como la tecnología. La estructuración de proyectos con financiación a largo plazo y la creación de corredores verdes, que ya se ensayaron con los camiones, serán fundamentales para reducir el riesgo para los financiadores y hacer viables los proyectos de renovación de flotas.
«No puede quedar todo en manos del ayuntamiento, ni del fabricante, ni del proveedor de energía. Cada parte necesita asumir un papel«, señaló Nucci, resumiendo la colaboración necesaria para que el biometano deje de ser una promesa y se convierta en una realidad cotidiana en las calles de las grandes ciudades brasileñas.

La conversación continúa
El reciente summit en San Pedro, Monterrey, fue solo el inicio de un recorrido que llevará este diálogo a toda la región. Será la oportunidad para seguir construyendo, desde el diálogo abierto y la colaboración multisectorial, el camino hacia un futuro más limpio, eficiente y sostenible para el transporte y la logística en toda la región.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Ciudad de México, Brasil, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.



