En el marco del Latam Mobility & Net Zero Brasil 2026, se realizó el panel titulado “Ciudades inteligentes: aplicaciones de datos, conectividad e interoperabilidad”, con el objetivo de analizar el rol de los datos, la conectividad y la interoperabilidad en la gestión de la movilidad, así como los desafíos de ciberseguridad para los sistemas inteligentes, la infraestructura y los servicios urbanos.
El debate fue moderado por Cristina Albuquerque, especialista en Movilidad Urbana y consultora, y contó con la participación de Rafael Rossato, Magomed Kolgaev y Valesca Peres Pinto.
A lo largo del encuentro, se abordaron temas que van desde la micromovilidad compartida y la integración física y tarifaria, hasta la toma de decisiones basada en datos en la gestión pública y los profundos desafíos estructurales de inclusión digital y desigualdad de acceso a la conectividad en Brasil.
Los panelistas coincidieron en que la transformación digital de las ciudades solo será efectiva si no deja a nadie atrás.
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Datos, mapas de calor e integración multimodal
Magomed Kolgaev abrió el panel explicando cómo JET utiliza mapas de calor y análisis de demanda alta y baja para identificar rutas más comunes y tomar decisiones sobre la ubicación de puntos de estacionamiento de patinetes y bicicletas compartidas, y que dichos datos también permiten proponer al poder público infraestructura como ciclovías y ciclofaixas.
Distinguió dos tipos de integración: la integración física y la integración digital. En la primera, buscan ubicar los puntos de alquiler cerca de estaciones de autobús, metro y otros modos para resolver el problema de la última milla. Para ello, utilizan tres tipos de localización: puntos de interés de los usuarios (viviendas, oficinas), puntos importantes de transporte público y puntos turísticos. Según sus estadísticas, más del 70% de los viajes en patinetes se realizan por transporte y no por ocio.
En cuanto a la integración digital, Magomed explicó que comparten dashboards con las ciudades y realizan integraciones vía API. El gran desafío pendiente es la integración tarifaria con el transporte público, para que el usuario no tenga que cambiar entre múltiples tarjetas o aplicaciones de pago. Como avances, ya han lanzado productos de suscripción y paquetes de minutos, muy populares en Brasil. Magomed destacó que la micromovilidad no sustituye al transporte público, sino que lo complementa.
Actualmente operan en 48 ciudades brasileñas, incluyendo no solo grandes capitales sino también municipios de menor tamaño como Sorocaba, Campinas, Campos do Jordão y São José dos Campos. La empresa implementa escuelas de conducción los fines de semana para enseñar a usuarios de todas las edades, incluyendo personas mayores, el uso seguro de los patinetes y la aplicación.
Además, aplican tarifas diferenciadas y bonificaciones en zonas de menor renta, siguiendo indicaciones de las prefecturas. Magomed concluyó: “Queremos construir algo grande junto con el gobierno, donde las personas puedan usar múltiples modos de transporte de manera integrada”.

Gestión pública basada en datos: la experiencia de São Paulo
Rafael Rossato expuso la labor de la Secretaría Municipal de Innovación y Tecnología de São Paulo. Señaló que el gobierno municipal ha decidido “dejar de tomar decisiones solo por intuición para pasar a decisiones basadas en datos”. Como resultado, mapearon más de 200 indicadores y obtuvieron la certificación ABNT ISO como “estado de inteligencia y sostenible”, alcanzando tres platinas. Esto permite monitorear en tiempo real indicadores de movilidad, educación, salud pública y otros sectores.
Rossato explicó que la secretaría cumple un doble rol: por un lado, tiene programas que atienden directamente al ciudadano; por otro, actúa como puente para que otras áreas de la prefectura puedan ejecutar sus políticas.
Entre las iniciativas concretas mencionó una unidad avanzada de inteligencia artificial incluida en el plan de metas municipal, y el objetivo de desburocratizar la gestión pública para quitar la idea de que lo público es atrasado o lento. “Queremos ser vanguardia y traer el estado del arte de la gestión pública”, afirmó.
En el terreno de la inclusión digital, Rossato conectó la movilidad con el acceso a la tecnología. Recordó que la ciudad ya cuenta con WiFi en los autobuses, aunque reconoció que eso no es suficiente. Por ello, mantienen un ecosistema de 140 telecentros y 17 Fab Labs, ubicados principalmente en los Centros Educativos Unificados (CEUs).
Además, señaló que los telecentros siguen siendo fundamentales porque no basta con tener un celular en la mano para tener acceso pleno a internet, y la idea es resolver desde edades tempranas el problema del uso pobre o iletrado de la red, y complementar la conectividad con formación y equipamiento comunitario.
Inclusión digital como política de estado
Valesca Peres Pinto, vicepresidenta honoraria de UITP América Latina (International Association of Public Transport), aportó una mirada crítica y estructural, y reconoció los avances de Brasil: 87% de la población conectada a internet por medios móviles, sexto país en número de registros de dominio, y una sólida gobernanza de internet. Sin embargo, advirtió que la pandemia de COVID-19 evidenció la profunda desigualdad en la distribución de esos beneficios.
Según una reciente investigación del Núcleo de Información y Coordinación del Punto BR (NIC.br), solo el 33% de la población brasileña mayor de 10 años tiene acceso pleno y competencias digitales (manejo de aplicaciones, banda ancha, comprensión de seguridad y protección de datos). Otro tercio tiene acceso eventual pero con dificultades (equipos caros, paquetes limitados, falta de habilidades). El tercio restante no tiene ningún interés o siente temor de usar internet, no por edad sino por falta de alfabetización digital. Y subrayó: “El principal factor que une a esos dos tercios es que no entienden cómo usar internet”.
Valesca afirmó que la inclusión digital no es un lujo ni una bondad, sino una necesidad esencial para que el internet de las cosas beneficie a todos. En Brasil, se debe hacer una alfabetización analógica y digital al mismo tiempo, replicando la velocidad con que el país se urbanizó en el siglo XX.

Puso ejemplos concretos: el Banco Mundial financiará la conexión a internet para 1 millón de unidades de agricultura familiar aisladas; la defensa de la Amazonía requiere internet vía satélite, pues sin conectividad los fiscales del Ibama no pueden controlar la explotación criminal. “El atraso de las regiones remotas arrastra a todo Brasil hacia abajo”, sentenció.
Finalmente, Valesca mencionó los centros de control operacional de Río de Janeiro, Campinas y São Paulo como ejemplos de integración de datos de movilidad, seguridad, meteorología y prevención de desastres. Sin embargo, advirtió que existen resistencias organizacionales porque cada entidad considera que “los datos son de su propiedad”.
Por ello, explicó que la inclusión digital debe servir como factor de presión política para forzar la integración de bases de datos y para que la sociedad exija herramientas como rutas de fuga ante alertas meteorológicas o búnkeres urbanos. Concluyó que no hay una única solución para todo Brasil: el Norte, Nordeste, ciudades pequeñas, área rural y área urbana requieren caminos distintos, y la infraestructura de conectividad debe ser una política de estado.
Compromiso con la movilidad inclusiva y basada en datos
La moderadora Cristina Albuquerque agradeció a los panelistas y destacó la necesidad de una mirada holística que integre la movilidad, los datos y la inclusión social.
Los participantes coincidieron en que sin alfabetización digital y sin acceso equitativo a la conectividad, las ciudades inteligentes serán solo para unos pocos.
El panel “Ciudades inteligentes: aplicaciones de datos, conectividad e interoperabilidad” formó parte de la programación del Latam Mobility & Net Zero Brasil 2026, encuentro que reafirma el compromiso con la movilidad sostenible y la transformación digital de las ciudades en América Latina.

Un 2026 de consolidación para la movilidad
La Gira Latam Mobility 2026 continúa su recorrido en Medellín, Colombia, el 10 y 11 de junio, y posteriormente llegará a Santiago de Chile el 25 de agosto, reuniendo a expertos y actores estratégicos para seguir fortaleciendo el ecosistema de movilidad sostenible en la región.
El recorrido finalizará en Ciudad de México el 12 y 13 de octubre, junto al Climate Economy Forum, en un encuentro que reunirá a referentes del sector para seguir impulsando la transición hacia sistemas de transporte más eficientes, sostenibles y de bajas emisiones en América Latina.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.



