El “Latam Mobility North America 2026” reunió a algunos de los actores más relevantes del transporte de carga en México para abordar un tema crucial: la gestión de flotas y cadenas de valor en transición, con un enfoque específico en Norteamérica.
Bajo la moderación de Francisco González, presidente ejecutivo de la Industria Nacional de Autopartes (INA), los participantes coincidieron en que la transición hacia nuevas formas de movilidad no es únicamente un desafío tecnológico, sino un profundo debate operativo, financiero y estratégico que requiere rediseñar modelos logísticos, energéticos y de negocio.
El panel, que contó con la participación de Arturo Álvarez, director de Operaciones de Trayecto; Geovanny Hernández, gerente de la Unidad de Negocios de Autotransporte de Carga de Tres Guerras; Diego González, director comercial de City Energy; Andrei López, cofundador de CeNeutral; y Héctor Garza, jefe de Ingeniería Vehicular de Sigma Alimentos, ofreció una visión integral de los retos y oportunidades que enfrentan las empresas que han decidido dar el paso hacia la sustentabilidad.
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El sistema circulatorio de la economía regional
Francisco González abrió el panel con datos que dimensionan la importancia del autotransporte en la región. Recordó que el año pasado, 450 mil millones de dólares en exportaciones mexicanas se trasladaron por carretera, lo que representa el 69% del total.
“Dos de cada tres exportaciones mexicanas cruzan la región sobre ruedas”, afirmó, añadiendo que cerca de 8 millones de camiones de carga cruzaron de México hacia Estados Unidos, mientras que alrededor de 5 millones vinieron de Canadá.
Este sistema, que durante décadas ha sostenido el comercio regional, hoy comienza a transformarse impulsado por tres grandes fuerzas: la transición energética, el rediseño completo de las operaciones, que va mucho más allá de la compra de nuevos vehículos y la gestión de datos a través de telemetría y análisis para optimizar rutas y anticipar mantenimientos.
Trayecto: una década de aprendizaje
Arturo Álvarez, de Trayecto, compartió la experiencia de su empresa, que en 2015 decidió emprender la aventura de buscar energías limpias para su flota de carga pesada, enfocada en rutas medianas y largas.
En aquel entonces, la tecnología disponible era el gas natural comprimido. “Fue una inversión para empezar a conocer. Tuvimos que aprender mucho, a todos los niveles, y nos enfrentamos a muchos retos: inversión inicial, capacitación, refacciones, y uno muy importante: el abasto, la infraestructura del gas“, recordó.
A pesar de las dudas iniciales desde el punto de vista financiero, la empresa mantuvo la convicción en el proyecto y hoy cuenta con 600 tractores a gas, más del 11% de su flota total. “Uno de los retos importantes fue la productividad para reducir el costo inicial de entrada. Tienen que ser equipos muy productivos”, explicó.
Ahora, Trayecto está dando el paso hacia la electromovilidad con dos tractores eléctricos desde hace dos años, y el aprendizaje continúa. “El reto principal hoy es la autonomía del vehículo. Con esas limitantes jugamos en nuestros planes operativos, sabemos hasta qué negocio podemos atender y dónde todavía no lo vemos en el mediano plazo”, señaló.

Tres Guerras: filosofía de sostenibilidad
Geovanny Hernández, de Tres Guerras, explicó que su empresa inició hace algunos años adoptando filosofías de sostenibilidad, convencidos de que es parte importante que desde la alta dirección hasta los colaboradores tengan esta visión centrada en los valores de la compañía.
“Desarrollamos un esquema de competencia centrado en nuestros valores para que cada colaborador entienda hacia dónde vamos”, afirmó.
Las pruebas comenzaron en sucursales clave del Bajío, centro, Nuevo León y occidente, no solo con la flota, sino también con unidades de negocio que están desarrollando energía verde a través de paneles solares. Actualmente, cuentan con una flota pequeña en el sector de última milla que ya está en conversión.
Hernández identificó el reto más importante: trasladar este desarrollo hacia las unidades de carretera, el corazón de la compañía. “Nos vemos con muchos retos en dónde desarrollar, dónde conectar y dónde vamos a poder garantizar que los trayectos conecten”, puntualizó.
City Energy: electrolineras como solución
Diego González, de City Energy, compartió una perspectiva diferente desde el lado de los desarrolladores de infraestructura de carga. Explicó que su modelo de negocio surgió al identificar una problemática recurrente: empresas interesadas en instalar cargadores en sus instalaciones enfrentaban costos muy elevados debido a la complejidad de las adecuaciones eléctricas.
“Tenías el transformador en el sótano uno y los tableros en el dos, y luego tenías que bajar al sótano ocho donde van los vehículos. Nadie quería invertir en eso”, relató.
Ante esta realidad, City Energy se convirtió en una opción como centro de carga, desarrollando electrolineras con 20 o 25 cargadores rápidos, con alturas adecuadas y centros de descanso.
“Hoy estamos migrando al mercado eléctrico mayorista y optando por comprar energía limpia y renovable. Así logramos cerrar el círculo donde el auto eléctrico no se mueve con combustible fósil”, afirmó González.

CeNeutral: hacer financiable la transición
Andrei López, de CeNeutral, enfocó su intervención en lo que llamó “el punto incómodo de la cadena“: donde se juntan la operación, la energía y el Capex. “Nosotros desde hace varios años hemos estructurado esto en algo que busca que la intención ESG sea financiable”, explicó.
López señaló que el mercado ya no necesita más presentaciones conceptuales. “Llevamos 10 años de movilidad eléctrica. Hoy las empresas que van a migrar ya tienen bastante camino recorrido por muchas otras empresas que hoy están aquí”.
Su mensaje fue claro: hay que dar a conocer los testimonios de casos de éxito y entender que la transición a vehículos eléctricos trae un tema de flujo de caja hacia el que deben apuntar las flotas.
Sigma Alimentos: la última milla y la refrigeración
Héctor Garza, de Sigma Alimentos, compartió la experiencia de una empresa con 6.500 unidades a nivel nacional, de las cuales 4.500 son de última milla. Los primeros modelos de electrificación, realizados alrededor de 2020 con marcas como Foton y BYD, no daban resultados económicos favorables en un principio. “Tuvimos que arriesgar un poco para poder aprender”, reconoció.
Con el tiempo, los números han mejorado y hoy ven un camino claro hacia la electrificación de la flota de última milla, donde identifican la mayor área de oportunidad.
Sin embargo, uno de los grandes retos ha sido la refrigeración, que añade complejidad al cálculo del TCO (costo total de propiedad) y requiere conectividad entre el equipo de refrigeración y el vehículo eléctrico.
Garza destacó también un beneficio intangible: la mejora en el bienestar de los operadores. “Anteriormente el operador salía a cargar combustible; ahora llega y su unidad ya está lista. Eso representa una parte de bienestar importante”, señaló.

El riesgo como parte del camino
El moderador Francisco González planteó una pregunta clave: ¿qué llevó a estas empresas a tomar el riesgo de incursionar en nuevas tecnologías, y qué las está frenando actualmente?
Arturo Álvarez respondió que la convicción en la sustentabilidad es el origen de todo. “Un tractor diésel comparado con gas es dos veces más caro, y el eléctrico es tres veces más. Si alguien no tiene convicción en sustentabilidad, no va a hacer números, va a comprar diésel. Necesitamos evitar la contaminación, ese es el origen”, afirmó.
Geovanny Hernández coincidió: “Nuestros socios están comprometidos con la sociedad. Buscamos que nuestros colaboradores y la comunidad crezcan de la mano con nosotros”. Sin embargo, reconoció que hay muchos frenos: mantenimiento, refacciones, adecuación de instalaciones. “Nuestra infraestructura no está adecuada, hay que hacer un desarrollo completo. Pero vamos avanzando con colaboraciones y pruebas”.
Diego González añadió un matiz: la descarbonización debe ir acompañada del ahorro. “Si tienes una maquiladora con paneles solares, baterías y cargadores rápidos, logras ahorrar hasta 90% de energía y reduces el impuesto al carbono. Hay muchísimos beneficios si juntas todas estas tecnologías”.
Andrei López enfatizó la importancia de la planificación: “Lo primero no es empezar por el vehículo, sino entender la filosofía de operación de la flota, las rutas, los kilómetros. Ahí es donde se empieza a crear el caso de negocio. Cuando tienes uso intensivo de energía, ya tienes un caso de negocio”.
Infraestructura: el desafío compartido
La segunda ronda de preguntas se centró en la infraestructura, más allá de la carga eléctrica. Arturo Álvarez planteó las dos primordiales: infraestructura y autonomía. “Lo vivimos con el gas, donde invertimos en estaciones de autoconsumo con autonomía de 1.000 km. El reto es logístico: no es fácil decirle a un operador que va a parar dos horas cuando con diésel puede hacer dos vueltas”.
Geovanny Hernández reconoció que las bodegas y patios de Tres Guerras no están adecuadas, pero están migrando con pies de plomo, investigando proveedores y empezando con la última milla. “En nuevas aperturas ya estamos preparando la infraestructura desde el inicio”.
Diego González insistió en la importancia del diseño según el tipo de flota. “Una última milla puede resolverse con cargadores de 7 kW en cada tienda. Pero si es algo más pesado, tienes que diseñar con baterías, paneles solares y migrar al mercado mayorista. Cada kilowatt debe ser eficiente“.
Andrei López añadió que “el negocio no es comprar un activo, sino entender la filosofía de operación. Tener infraestructura parada gasta más dinero que cualquier vehículo diésel andando”. Señaló que el almacenamiento de energía es una palanca importante para controlar la demanda y que el costo de financiamiento es crítico: “Si es alto, mata el negocio. Lo ecológico tiene que ser también lógico financieramente”.
Héctor Garza expuso el reto de Sigma con 80 sedes a nivel nacional. “En algunas tenemos capacidad instalada por el producto refrigerado, pero una vez que se acabe esa brecha (gap), la inversión necesaria puede romper el business case. Estamos focalizando el 80/20 en zonas metropolitanas, pero el gran reto está en las sedes remotas”.

El futuro: riesgo tecnológico, planeación y colaboración
La última ronda abordó el entorno, la visión financiera y el destino tecnológico. Francisco González planteó la complejidad de Latinoamérica: terrenos montañosos, climas diversos, falta de subsidios y el riesgo del cambio tecnológico. “¿Cómo le hacen para tomar decisiones sabiendo que en seis meses puede haber una tecnología mejor?”
Arturo Álvarez fue pragmático: “Es uno de los riesgos que tenemos que correr. No perdamos de vista que buscamos la descarbonización. Habrá tecnologías mejores en un año, pero tenemos que ir por ellas. La estandarización de conexiones es clave para que la renovación de flota no se vuelva más compleja“.
Geovanny Hernández explicó que en Tres Guerras la planificación estratégica anual incluye estos temas en el análisis FODA. “Derivamos objetivos estratégicos que nos van sumando a todos hacia donde queremos ir. Vamos caminando con nuestros socios invirtiendo en los puntos de desarrollo más importantes“.
Diego González dijo que para la parte pesada probablemente llegue el hidrógeno, pero la electromovilidad para última milla “llegó para quedarse unos 10 o 15 años”. Y lanzó una reflexión clave: “Cualquier tecnología va a necesitar energía. Si hoy vas a hacer un plan a 5 o 10 años, debes pensar primero en cómo habilitar esa parte energética“.
Andrei López insistió en la necesidad de hacer supuestos y actualizarse constantemente. “La estrategia sigue firme: electrificación y buenos casos de negocio. Ese es el activo más importante que las organizaciones pueden construir con visión de largo plazo”.
Héctor Garza propuso un enfoque modular: “La tecnología tiene que irse dando conforme avanza. Probaremos las nuevas tecnologías, haremos casos de negocio, y seguiremos implementando las que ya funcionan. Hay riesgo en las pruebas, pero ahí está el reto“.
Reflexiones finales
Para cerrar, cada panelista ofreció una reflexión breve sobre el futuro. Arturo Álvarez reafirmó la apuesta de Trayecto por la sustentabilidad, con precaución pero sin miedo, aprendiendo en el camino. “La etapa de aprendizaje nos dará la data para ser más efectivos cuando queramos escalar. La convicción por la descarbonización es lo que mueve todo esto”.
Geovanny Hernández hizo un llamado a la colaboración: “Tres Guerras los invita a la sinergia. Movamos este cambio, es importante para todas las partes interesadas. México necesita líderes que se preparen y contribuyan a la sociedad“.
Diego González aconsejó no tener miedo y pensar primero en eficiencia energética. “Si manejan flotillas, piensen primero en eficiencia. Hablamos mucho de renovables, pero si no hay eficiencia, todo se pierde”.
Andrei López cerró con una advertencia: “La planificación energética y financiera son importantes. El orden sí importa. Las empresas que hicieron pilotos y aprendieron son las que van a escalar y ser las ganadoras de la transición energética“.
Finalmente, Héctor Garza resumió el espíritu del panel: “Tenemos la responsabilidad de ser un poquito mejores que ayer, y mañana ser mejores que hoy. Perder el miedo, seguir explorando, seguir mejorando. La sostenibilidad es uno de los pilares fundamentales en todos los procesos”.
El panel dejó claro que la transición hacia flotas sostenibles en México no es un camino lineal ni exento de obstáculos, pero las empresas que han dado el paso coinciden en que la convicción, la planificación y la colaboración son las herramientas clave para conquistar los nuevos horizontes de la movilidad.
La agenda para descarbonizar el transporte
Este diálogo forma parte de los esfuerzos que Latam Mobility está impulsando a lo largo de su gira 2026, que recorrerá los principales mercados de la región para profundizar en estos y otros temas cruciales para la transformación de la movilidad.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Ciudad de México, Brasil, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility es el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.



