El avance de la electromovilidad en Chile ha entrado en una nueva fase de ajuste pragmático. Aunque los objetivos de descarbonización del transporte público se mantienen firmes, con una capital donde la red Red Movilidad alcanzó 62% de buses eléctricos a inicios de 2026, según datos del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT), el reciente recorte presupuestario pone a prueba el modelo tradicional intensivo en capital.
Hasta la fecha, el proceso de electrificación del transporte público ha dependido sustancialmente de la adquisición de unidades totalmente nuevas, un esquema altamente expuesto a la restricción fiscal y a los ciclos económicos de mediano plazo.
En este escenario, la búsqueda de eficiencia financiera y la optimización de activos existentes ganan terreno como estrategia complementaria para sostener el ritmo de electrificación, especialmente fuera de la Región Metropolitana.
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Recortes transversales
El Ministerio de Hacienda ordenó un recorte transversal del 3% aplicado al gasto público para 2026, que en el caso del MTT se tradujo en una reducción de $56.161 millones sobre un presupuesto original de $1.872.061 millones. La mayor parte del recorte recaerá sobre la Secretaría y Administración General de Transportes, con una disminución de $50.394 millones, mientras que la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) deberá ajustar otros $5.766 millones.
El impacto más significativo se aplicará al Subsidio Nacional de Transporte Público, con una rebaja de aproximadamente $45.410 millones. De ese monto, $15.250 millones corresponden a una reducción en el Fondo de Apoyo al Transporte Público y la Conectividad Regional, mecanismo destinado a financiar iniciativas de transporte fuera de la capital. Además, RED Movilidad verá recortados cerca de $2.084 millones.
El ex subsecretario de Transportes, Cristóbal Pineda, expresó su preocupación por los efectos de estos ajustes: «Hay una gran interrogante de qué va a pasar con los proyectos de electromovilidad, sobre todo en regiones, donde ya teníamos licitaciones», según nota de The Clinic.
El ingeniero en transporte Ariel López advirtió que «los subsidios en Chile están dirigidos principalmente a subsidiar el pasaje. Toda la plata que el Estado le quite al transporte, el transporte se lo va a dirigir al pasajero, directamente».
Las medidas específicas de este ajuste ya han tenido consecuencias concretas: una iniciativa detenida en Osorno que contemplaba incorporar 116 buses eléctricos y 50 unidades tradicionales, además de buses eléctricos en Arica que dejaron de operar por problemas de financiamiento operativo y falta de subsidios.

La Ley de Retrofit: marco legal en el momento preciso
Un hito clave en este viraje operacional es la entrada en vigencia de la Ley N° 21.793, conocida como Ley de Retrofit, que por primera vez fija un marco regulatorio formal para transformar vehículos de combustión interna a tecnología 100% eléctrica y autorizar su circulación en vías públicas.
La normativa fue promulgada el 17 de diciembre de 2025 y publicada en el Diario Oficial el 14 de enero de 2026. Modifica la Ley de Tránsito N° 18.290 mediante la incorporación de un nuevo artículo 90 bis, que faculta al Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones para autorizar y certificar establecimientos o talleres que realicen transformación, adaptación o conversión de tipos de propulsión de vehículos motorizados en uso, de combustión interna a eléctricos.
Hasta ahora, estas operaciones quedaban relegadas casi exclusivamente a circuitos cerrados industriales como la minería. La nueva normativa establece que las transformaciones deberán realizarse conforme lo determinen los reglamentos que el MTT dicte al efecto, los que deberán contener, a lo menos, los alcances y procedimientos técnicos a seguir según los modelos de vehículo.
Para Felipe Cevallos, cofundador y gerente general de Reborn Electric Motors, empresa radicada en Rancagua que desde 2016 fabrica y reconvierte buses a tracción eléctrica, la ley era una deuda pendiente.
«Es una ley súper potente, que va a permitir acelerar mucho más la migración a la movilidad sostenible», declaró, subrayando que la normativa «genera un marco legal que permite de buena manera poder transitar, y también a la industria nacional poder crecer y desarrollarse», señaló en entrevista al diario de Chile, 24 horas.
Una alternativa frente a la compra de unidades nuevas
Desde la perspectiva económica, las cifras son determinantes. Transformar un bus diésel existente en eléctrico equivale a cerca del 50% del costo de importar una unidad nueva.
Dicha reducción significativa convierte al retrofit en una opción particularmente atractiva en un contexto de restricción fiscal.
Además del ahorro directo, la reconversión ofrece otras ventajas operativas:
- Operatividad agilizada: Permite omitir extensos procesos de licitación e importación, ofreciendo una solución más expedita para regiones golpeadas por los ajustes presupuestarios.
- Mantenimiento reducido: Conserva las ventajas operativas del motor eléctrico, como menor gasto energético y reducción en pautas de mantenimiento.
- Rapidez de implementación: Los tiempos de transformación pueden completarse en pocas semanas.
- Tecnología avanzada: Se implementan sistemas de telemetría que monitorean el desempeño en tiempo real, facilitando la detección anticipada de fallas y la optimización de rutas.
«Hoy el modelo de compra de flota nueva completa es el más expuesto a los vaivenes fiscales. En ese contexto, la reconversión eléctrica y la manufactura local permiten avanzar sin esperar grandes procesos de inversión»
Ricardo Repenning, cofundador y gerente de Tecnologías de Reborn Electric Motors
Capacidad técnica local validada en condiciones extremas
La experiencia acumulada en el país demuestra que existe capacidad técnica local para asumir el desafío. Empresas de ingeniería nacional ya cuentan con más de 140 unidades fabricadas y operando en faenas de alta exigencia, lo que valida la tecnología en condiciones climáticas y geográficas complejas.
Reborn Electric Motors ha entregado más de 100 buses de manera satisfactoria a empresas del rubro minero y turístico. La empresa ha desarrollado soluciones adaptadas a las condiciones geográficas y climáticas del país, desde el calor extremo del desierto de Atacama hasta las zonas de bajas temperaturas del sur, marcando una diferencia frente a las soluciones estandarizadas importadas.
«Hoy la diferencia está en la capacidad de desarrollar soluciones adaptadas a cada operación», explica Repenning. «La integración del tren de potencia y el software de control permite ajustar el rendimiento según la geografía local, algo que no siempre es posible con soluciones estandarizadas».
El desarrollo local en Chile, además, reduce la dependencia de proveedores extranjeros, garantiza disponibilidad inmediata de soporte técnico y optimiza los costos operativos frente a la renovación total de flotas.
Desafíos: reglamento y consolidación del ecosistema
A pesar del optimismo del sector, la puesta en marcha efectiva de esta normativa depende de la pronta publicación de su reglamento técnico, el cual definirá los protocolos de certificación y los estándares de seguridad requeridos para las plantas reconvertidoras y los vehículos intervenidos.
El sector reconoce que la consolidación de esta industria depende de factores que van más allá de la innovación tecnológica. El principal desafío es de carácter sistémico: la creación de normativas claras que faciliten la evaluación de proyectos y la implementación de la ley en todo el territorio nacional.
La promulgación de la Ley de Retrofit pone a Chile como un país pionero en Latinoamérica, con un marco regulatorio necesario en un sector donde muchos países vecinos aún no cuentan con reglas claras.
Esta ventaja regulatoria se complementa con una demanda exigente. Sectores como la minería, que operan bajo estándares globales de seguridad y rendimiento, actúan como un banco de pruebas ideal para validar estas tecnologías en Chile antes de que escalen a otros mercados de la región.
El espacio ideal para las flotas en Latinoamérica
La Gira Latam Mobility 2026 llegará a Santiago de Chile el 25 de agosto, reuniendo a expertos y actores estratégicos para seguir fortaleciendo el ecosistema de movilidad sostenible en la región.
El recorrido finalizará en Ciudad de México el 12 y 13 de octubre, junto al Climate Economy Forum, en un encuentro que reunirá a referentes del sector para seguir impulsando la transición hacia sistemas de transporte más eficientes, sostenibles y de bajas emisiones en América Latina.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.



