Didi, FAZT, Keysight, VEMO y Voltdeo analizan el desafío para consolidar la electromovilidad en México

En el marco del “Latam Mobility North America 2026“, el segundo panel del summit reunió a un grupo de especialistas de primer nivel para abordar uno de los temas más coyunturales en la transición hacia la movilidad sostenible: la conectividad y la infraestructura de recarga eléctrica.

Bajo la moderación de Andrés García Giraldo, director de Movilidad de Invest In Latam, los participantes coincidieron en que, si bien la electromovilidad ya es una realidad palpable en las calles mexicanas, el verdadero desafío para su masificación no está en los vehículos, sino en las “bambalinas” del sistema: una red de carga confiable, interoperable y con capacidad de ofrecer una experiencia digna al usuario.

El panel, que contó con la participación de Javier Cuartas Villalobos, director general de FAZT; Pablo Bernal, Automotive & Energy Solutions Engineer de Keysight Technologies; Roberto Rocha, CEO de VEMO; Tonatiuh Anzures, director de Asuntos con Gobierno de DiDi México; y Ana Acedo Tamayo, directora general de VoltDeo, ofreció una visión integral de un ecosistema que requiere la colaboración de múltiples actores para despegar definitivamente.

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La ubicación: el factor crítico para la adopción masiva

Ana Acedo Tamayo, directora general de VoltDeo, empresa mexicana desarrolladora de software para gestión de infraestructura de carga, puso sobre la mesa un concepto que se convertiría en uno de los ejes de la conversación: la interoperabilidad.

“Nuestra empresa ha desarrollado un software que permite gestionar la infraestructura de carga con cualquier cargador compatible con el protocolo OCPP, para gestionar autenticación, usuarios y pagos”, explicó. El objetivo, dijo, es generar esa interoperabilidad entre los diferentes cargadores y evitar que se conviertan en “silos o islas” que terminen por frustrar la experiencia del usuario.

Javier Cuartas Villalobos, director general de FAZT, empresa mexicana enfocada en el desarrollo y operación de puntos de carga rápida y ultrarrápida, fue contundente al señalar que sin ubicaciones estratégicas no hay red que funcione. “Para que adoptemos la electromovilidad tiene que haber redes de carga. Igual que hay gasolineras por todas partes, tiene que haber estaciones de carga por todas partes“, afirmó.

Cuartas reveló que FAZT, en alianza con Organización Soriana, está desplegando una ambiciosa red a nivel nacional. Actualmente cuentan con más de 100 puntos de carga rápida, proyectando cerrar el trimestre con más de 300 en cinco ciudades y alcanzar los mil puntos para finales de año.

Soriana tiene más de 800 tiendas a nivel nacional. No solamente es la cantidad de ubicaciones, sino la calidad: los usuarios pueden realizar una actividad, ir al baño, ir a un restaurante. Son ubicaciones seguras, accesibles y visibles”, detalló.

El reto de la normatividad y la calidad

Detrás de cada punto de carga, sin embargo, existe una compleja ingeniería que debe garantizar seguridad y confiabilidad. Pablo Bernal, de Keysight Technologies, empresa dedicada a desarrollar software y equipos de pruebas para quienes crean tecnología de carga, lanzó una advertencia crucial: no se puede sacrificar la calidad en aras de la velocidad de despliegue.

“El reto es lograr transmitir y concientizar la importancia de la normatividad”, señaló Bernal. Explicó que si bien mucha infraestructura llega del extranjero con certificaciones de sus países de origen, en México ya se está empezando a desarrollar tecnología local, y es fundamental que existan mecanismos que avalen su correcto funcionamiento.

“Los niveles de energía que estamos manejando no se pueden dejar a ver quién los prueba. Eso puede presentar riesgos de seguridad para los usuarios”, advirtió.

Además, Bernal destacó el papel de la educación en este proceso, mencionando que Keysight apoya a universidades como el Tecnológico de Monterrey en carreras y diplomados de electromovilidad, para que los futuros profesionales entiendan desde los fundamentos de batería hasta los protocolos de recarga.

Ecosistema integrado como respuesta

Roberto Rocha, CEO de VEMO, compartió la visión de su empresa, nacida en 2021 con la idea de acelerar la electromovilidad a través de un modelo de negocio integrado. “Faltaban muchas cosas: vehículos al precio correcto, infraestructura de recarga, incentivos. Nos dimos cuenta que teníamos que tener un enfoque distinto”, relató.

VEMO opera como un ecosistema que combina infraestructura de carga pública, flotas de vehículos eléctricos, financiamiento y tecnología.

Rocha explicó que uno de los problemas estructurales que identificaron fue el modelo de “cargadores regalados” a centros comerciales, que resultaba insostenible. “Nadie estaba contento: el centro comercial regalaba electricidad, el usuario no sabía si el cargador funcionaría, las marcas recibían quejas”, recordó.

La solución, dijo, ha sido desarrollar multiformatos que atiendan diferentes necesidades: desde cargadores en centros comerciales para usuarios que van de compras, hasta centros de recarga ultrarrápidos 24/7 con zonas de conveniencia para conductores de plataformas y empresas de última milla. “Estamos tratando de atacar el problema de varios lados”, resumió.

La experiencia del conductor: el eslabón olvidado

Desde la perspectiva de las plataformas de movilidad, Tonatiuh Anzures, director de Asuntos con Gobierno de DiDi México, puso el foco en quien finalmente utiliza la infraestructura: el conductor.

DiDi, que opera en México desde 2018 y tiene a Monterrey como una de sus ciudades prioritarias, ha lanzado una ambiciosa meta de registrar 100 mil vehículos eléctricos o híbridos en su plataforma entre 2024 y 2030, con una inversión inicial de mil millones de pesos.

“Para Didi es fundamental el tema de la experiencia del conductor”, afirmó Anzures. Explicó que la densidad es clave para una plataforma: los usuarios deben poder encontrar un vehículo en un tiempo razonable, y eso requiere no solo suficientes vehículos eléctricos, sino también infraestructura de carga accesible que permita a los conductores recargar y volver a la operación sin pérdidas de tiempo.

Anzures destacó la importancia de las alianzas comerciales con empresas como VEMO y FAZT, así como con armadoras como GAC, BYD y JAC, para construir un ecosistema que funcione. “Aceptar que no podemos solos es la mejor práctica. Para acelerar la transición es importantísimo tener alianzas”, subrayó.

Interoperabilidad y estándares

A lo largo del panel, el tema de los estándares de carga emergió como uno de los aspectos más complejos y determinantes para el futuro del sector.

Ana Acedo, de VoltDeo, insistió en que la interoperabilidad no es un lujo, sino una necesidad para evitar que la infraestructura quede obsoleta o inaccesible. “Generar esa interoperabilidad nos va a garantizar que no queden silos o islas, sino que se logre tener todo un ecosistema que ayude a los usuarios”, afirmó.

Roberto Rocha aportó una visión pragmática basada en la experiencia del mercado. Señaló que actualmente los estándares dominantes son el GBT (presente en aproximadamente el 70% de los vehículos que llegan a México) y el estándar tipo 1, con una clara tendencia hacia la convergencia en torno al estándar NACS de Tesla en Norteamérica.

“El mercado está diciendo que eso es lo que va a pasar”, afirmó, y reveló que desde la EMA (Electromovilidad Asociación México) han recomendado no traer vehículos con estándares como Chademo o GB/T de segunda generación, porque no habrá infraestructura para ellos.

Pablo Bernal, de Keysight, complementó esta visión señalando que más allá del conector físico, el verdadero desafío está en la evolución constante de los protocolos de comunicación entre el vehículo y la estación de carga.

“Los protocolos están en evolución constante. Se requiere que fabricantes de estaciones y vehículos hagan actualizaciones permanentes”, explicó, destacando el papel de los equipos de prueba para garantizar la compatibilidad antes de que los nuevos modelos lleguen al mercado.

De izq. a der.: Roberto Rocha, Tonatiuh Anzures, Pablo Bernal, Javier Cuartas, Ana Acedo y Andrés García

Modelos de negocio sostenibles y confiabilidad

Javier Cuartas compartió las lecciones que FAZT ha obtenido al trasladar su experiencia en el sector energético a la infraestructura de carga. “Venimos del mundo de la energía. Tenemos un centro de control donde monitoreamos todos los cargadores 24/7 y equipos locales de mantenimiento para dar respuesta rápida”, explicó.

La confiabilidad y disponibilidad de los cargadores son, para FAZT, la clave del éxito, y por eso han implementado las mismas mejores prácticas que utilizan en parques solares y eólicos.

Ana Acedo, por su parte, destacó el orgullo de que VoltDeo sea una plataforma 100% desarrollada por mexicanos, y compartió su aspiración de que el país pueda convertirse en un referente en software para electromovilidad, compitiendo con empresas europeas como Ampcontrol o Monta.

Tonatiuh Anzures añadió una lección fundamental desde la perspectiva de las políticas públicas: la importancia del diálogo con las autoridades y las colaboraciones público-privadas.

“Con el gobierno de Nuevo León tenemos un muy buen diálogo, tanto a nivel estatal como municipal. Hay mucho interés en las transiciones energéticas”, señaló, recordando que aproximadamente el 25% de los contaminantes en las ciudades provienen del transporte, lo que dimensiona la oportunidad que representa la electromovilidad.

Hacia un ecosistema colaborativo

El panel concluyó con un mensaje unánime: la electromovilidad en México no será posible sin la colaboración de todos los actores involucrados.

Desde los desarrolladores de tecnología hasta las plataformas de movilidad, pasando por los operadores de infraestructura y las autoridades, el camino hacia la descarbonización del transporte requiere un enfoque integral que ponga en el centro la experiencia del usuario y la sostenibilidad de los modelos de negocio.

Como señaló el moderador Andrés García al cierre, “solo no podemos, hay que integrarnos“. El reto es también de educación y entendimiento de que cada nuevo actor que se suma al ecosistema debe hacerlo con una visión de conjunto, para que el crecimiento exponencial que se avecina sea ordenado y sostenible.

La conversación sobre infraestructura de carga continuará siendo uno de los ejes centrales en los próximos encuentros del sector, a medida que México avanza hacia la meta de consolidar una red de recarga digna, confiable y accesible para todos.

La agenda para descarbonizar el transporte

Este diálogo forma parte de los esfuerzos que Latam Mobility está impulsando a lo largo de su gira 2026, que recorrerá los principales mercados de la región para profundizar en estos y otros temas cruciales para la transformación de la movilidad.

La gira recorrerá los principales mercados de la región: Ciudad de México, Brasil, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.

La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.