Electromovilidad en Chile: cifras récord, alianzas estratégicas y la carrera contrarreloj para cumplir las metas de 2030

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La transición energética en América Latina encontró un referente indiscutible en Chile. Lo que hace una década era una apuesta incipiente, hoy se consolida como una realidad ineludible: el país logró posicionarse a la vanguardia de la electromovilidad en la región, con cifras que lo ubican como líder en transporte público, ventas de vehículos eléctricos, despliegue de infraestructura de carga y electrificación de flotas de carga.

Este avance no es casualidad; responde a una combinación de políticas públicas audaces, incentivos regulatorios y una creciente conciencia ciudadana sobre la urgencia de descarbonizar el transporte.

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Transporte público: el motor de la revolución eléctrica

El corazón de la electromovilidad chilena late en las calles de Santiago. El sistema RED Movilidad ha experimentado una transformación sin precedentes. En 2022, la capital contaba con 779 buses eléctricos y 10 electroterminales. Hoy, esa cifra parece un recuerdo lejano.

El sistema Red Movilidad alcanzó su meta de contar con alrededor de 4.400 buses eléctricos, lo que equivale al 68% de su flota total. El crecimiento, que representa un aumento del 523%, consolida a Santiago como la ciudad con la mayor flota de buses eléctricos fuera de China.

El Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones ha sido el arquitecto de este logro, con un diseño progresivo de licitaciones que en su última convocatoria exigió que el 100% de los buses fueran eléctricos.

El impacto ambiental ya es tangible: en 2023, las emisiones de Material Particulado Fino (PM2,5) del transporte público bajaron 52,8% respecto a 2019, mientras que los gases de efecto invernadero (GEI) se redujeron en 22,3% en el mismo período.

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Pero el fenómeno no se limita a la capital. La electromovilidad ya está presente en 11 regiones de Chile, y el gobierno anunció que en 2026 más de 700 buses eléctricos operarán fuera de la Región Metropolitana, reforzando la descentralización del transporte limpio.

Proyectos como la incorporación de 51 buses eléctricos en Villarrica demuestran que la transición avanza con paso firme hacia todo el territorio.

Crecimiento exponencial y liderazgo de Tesla

El entusiasmo por la electromovilidad no se queda en el transporte público. El mercado automotriz chileno está viviendo un momento de transformación sin precedentes.

Según cifras de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), entre enero y mayo de 2026 se comercializaron 4.168 vehículos nuevos 100% eléctricos, lo que representa un aumento acumulado del 96,8% en comparación con el mismo período del año anterior.

Los híbridos enchufables sumaron 2.955 unidades vendidas, con un crecimiento del 327,5%, mientras que los eléctricos de rango extendido alcanzaron las 679 unidades.

Este crecimiento explosivo tiene un nombre propio: Tesla. La marca estadounidense domina el mercado 100% eléctrico en Chile con una participación del 27,1% y 1.128 unidades comercializadas en lo que va de 2026.

Le siguen Volvo (8,4%) y BYD (8,3%), completando un podio que refleja la diversidad de opciones disponibles. El ranking lo completan Maxus (8%), Chevrolet (5,3%), Renault (5,3%) y Geely (5%), entre otros.

Volvo EX30

Detrás de estas cifras hay un factor determinante: la Ley de Eficiencia Energética para vehículos livianos, una normativa pionera en la región que entró en vigor en 2024 y que obliga a fabricantes e importadores a incorporar progresivamente vehículos más eficientes en su oferta.

Como resultado, la disponibilidad de modelos 100% eléctricos pasó de cerca de 40 a alrededor de 150 en el mercado nacional, cifra que supera los 200 si se suman los híbridos enchufables.

Sin embargo, la ANAC advierte que Chile sigue «en una etapa de adopción temprana en materia de electromovilidad enchufable». Aunque el crecimiento porcentual es alto, la penetración acumulada de vehículos enchufables es solo del 6,1%, una cifra aún lejana de los niveles necesarios para una masificación efectiva.

Cumplir la meta del 20% de penetración para 2030 exigiría multiplicar por cuatro el volumen actual de ventas.

El desafío de crecer al ritmo de la demanda

Si hay un talón de Aquiles en la electromovilidad chilena, ese es la infraestructura de carga. El crecimiento acelerado de la demanda contrasta con los tiempos de despliegue de los puntos de recarga. A pesar de ello, el país ha logrado avances significativos.

Chile cuenta hoy con 2.159 estaciones públicas de carga, lo que representa una densidad de 8,04 cargadores por cada 100 vehículos electrificados, el indicador más alto de la región.

En marzo de este año, el país registraba 26.863 vehículos eléctricos livianos en circulación, y el gobierno proyecta que, una vez finalizada la red, los usuarios contarán con 1.200 puntos de recarga a nivel nacional.

La expansión de la infraestructura no se limita a las ciudades, ya que alianzas estratégicas entre actores públicos y privados están llevando la carga eléctrica a las carreteras.

Tesla y Copec oficializaron a finales de enero un acuerdo para instalar Superchargers en estaciones de servicio entre La Serena y Puerto Montt, con energía 100% renovable: cada estación contará con uno de cuatro puntos de carga y una potencia total de hasta 250 kW.

Porsche, por su parte, desplegó su red de Corredores Verdes en el norte, centro y sur del país, con puntos de carga en hoteles y destinos turísticos.

Estas iniciativas privadas complementan los esfuerzos públicos y demuestran que el ecosistema de electromovilidad se está tejiendo con una creciente participación del sector privado.

Flotas de carga: el eslabón que se fortalece

El transporte de carga, tradicionalmente uno de los sectores más rezagados en la transición energética, está dando pasos decisivos en Chile.

El Centro de Movilidad Sostenible (CMS) firmó un convenio con la empresa Sotraser para estudiar la implementación de flotas de camiones eléctricos en Santiago y otras regiones. La empresa, que lleva más de 30 años promoviendo la evolución del transporte, cuenta con una flota de más de 50 tracto camiones eléctricos que han recorrido más de 500.000 km desde su implementación.

«A través de este convenio buscamos generar conocimientos que reduzcan la incertidumbre y faciliten el despliegue de estas tecnologías en el transporte pesado», explicó Sebastián Galarza, director ejecutivo del CMS.

«Nuestra meta es que la experiencia de pioneros como Sotraser impulse un cambio sistémico, masificando la electromovilidad en Chile y en la región», agregó.

Un hito reciente en este ámbito fue la inauguración de la primera carretera eléctrica de alta potencia para transporte pesado en la Ruta 5 Sur. La alianza entre Enel, ISA Vías y Cooperativa Copelec incorpora cargadores ultrarrápidos de hasta 600 kW de potencia (únicos en Chile) y capacidades iguales o superiores a 1 MW, permitiendo reducir considerablemente los tiempos de carga y mejorar la continuidad operacional de las flotas eléctricas pesadas.

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Las electrolineras ya operan en Itahue (región del Maule) y Copelec (región de Ñuble), esta última con cinco dispensadores dobles capaces de abastecer a máxima potencia hasta 10 camiones simultáneamente.

La iniciativa marca un antes y un después, transformando la electromovilidad de una etapa experimental a una alternativa operacional real para la industria logística chilena.

Un ecosistema en plena ebullición

Chile ha demostrado que la electromovilidad no es una utopía, sino una realidad en plena expansión. Los desafíos persisten: el país no dispone de subsidios directos para la compra de vehículos eléctricos ni de un régimen impositivo diferenciado para su importación.

La cobertura territorial de la infraestructura de carga, los plazos de conexión y la disponibilidad de instaladores capacitados son asignaturas pendientes. Sin embargo, la Estrategia Nacional de Electromovilidad ha puesto el rumbo: a partir de 2035, todos los vehículos livianos nuevos vendidos deberán ser 100% eléctricos, y al menos el 40% del parque automotriz privado deberá operar bajo esta tecnología al 2050.

En este contexto de avances y desafíos, Santiago de Chile se prepara para recibir el «Latam Mobility Cono Sur 2026«, el encuentro que congregará a los líderes de la movilidad sostenible y la descarbonización del transporte en la región.

La cita es el 25 de agosto en el Hotel Intercontinental de Santiago, y se espera la asistencia de más de 500 personas, entre autoridades gubernamentales, fabricantes de vehículos, operadores de flotas, proveedores de infraestructura de carga, startups tecnológicas y expertos en políticas públicas.

El «Latam Mobility Cono Sur 2026» es el punto de encuentro donde se definirán las hojas de ruta que acelerarán la transición energética en el Cono Sur, y el espacio donde las políticas públicas, la innovación tecnológica, el networking y la inversión privada confluyen para construir el futuro del transporte.

La invitación está hecha. El 25 de agosto, Santiago será el epicentro de la movilidad sostenible en América Latina.