Industria automotriz de México encara retos en la producción de baterías para vehículos eléctricos

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A casi tres años de la aprobación de la reforma a la Ley de Litio en México, la industria nacional aún enfrenta desafíos significativos para desarrollar una producción propia de baterías para vehículos eléctricos (EV), evidencia que pone de manifiesto la compleja ruta hacia una cadena de valor completa en electromovilidad dentro del país.

Pese al avance del mercado automotriz eléctrico y el potencial de la minería nacional, la falta de una industria integrada de baterías limita la autonomía tecnológica de México frente a otros actores globales.

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Expectativas de desarrollo industrial

En febrero de 2023, el Gobierno Federal promulgó un decreto que reservó al Estado la propiedad y explotación del litio, con la intención de que este mineral estratégico sirviera de base para desarrollar una industria local de baterías de alto valor agregado y así potenciar la electromovilidad en el país.

Esta decisión formó parte de un esfuerzo por mantener dentro de México el valor añadido de los recursos naturales y crear nuevas capacidades industriales ligadas al sector automotriz.

Sin embargo, datos recientes muestran que, a la fecha, no se ha establecido una producción comercial de baterías para autos eléctricos dentro del territorio nacional, ni se han materializado proyectos industriales de envergadura que permitan abastecer la demanda de las armadoras que fabrican vehículos eléctricos domésticamente o para exportación.

Especialistas y analistas del sector señalan que, aunque México ha consolidado una posición importante en la manufactura de vehículos convencionales y eléctricos ligeros, la ausencia de una industria de baterías representa un cuello de botella para la consolidación de un ecosistema de electromovilidad completo.

Las baterías son uno de los componentes más estratégicos y costosos de los vehículos eléctricos, y su producción requiere un conjunto de capacidades tecnológicas y de manufactura que aún no están plenamente desarrolladas en el país.

La falta de producción propia implica que la mayoría de las baterías debe ser importada desde el extranjero, lo que mantiene a México dependiente de proveedores externos, principalmente de Asia, para esta parte crítica del suministro.

Esta situación limita la competitividad de los fabricantes locales y reduce la capacidad del país para influir en los precios y en la disponibilidad de estos componentes esenciales.

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Impacto en la cadena de suministro

La ausencia de producción doméstica de baterías también afecta la integración regional en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el cual establece reglas de origen que buscan aumentar el contenido regional de los vehículos producidos en Norteamérica.

Las baterías pueden representar entre el 30% y el 40% del valor de un vehículo eléctrico, por lo que su falta de producción nacional dificulta el cumplimiento pleno de estos requisitos y podría limitar el crecimiento futuro de la manufactura automotriz en la región.

En algunos estados del norte de México, como Chihuahua, Coahuila y Jalisco, existen iniciativas para atraer proyectos relacionados con la producción de baterías, en parte motivadas por la necesidad de fortalecer las cadenas de suministro automotrices y cumplir con las metas de integración regional estipuladas en el T-MEC.

No obstante, estos esfuerzos todavía están en etapas embrionarias y no constituyen una producción significativa a escala industrial.

El rol de los minerales críticos como el litio, el níquel y el cobalto continúa siendo central para el desarrollo de tecnologías de almacenamiento de energía avanzadas.

Expertos han señalado que, para que México pueda cumplir con las metas de movilidad eléctrica hacia 2030, es indispensable no solo la extracción de estos recursos, sino también su transformación y uso dentro del país, lo que implica inversiones en infraestructura, capital humano y alianzas público-privadas.

A pesar de tener yacimientos de litio potencialmente explotables, gran parte de estos depósitos aún no se ha desarrollado a nivel comercial y la extracción industrial del mineral todavía no se ha concretado, complicando la construcción de una industria integrada de baterías.

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Urgencia de estrategias industriales

A nivel global, países como China lideran la producción de baterías para vehículos eléctricos, con décadas de inversión pública y privada que les ha permitido consolidar una cadena de valor robusta que va desde la extracción de materias primas hasta la fabricación de celdas y módulos de batería competitivos en precio y volumen.

Esta posición dominante resalta la necesidad de que México implemente políticas industriales claras para atraer inversión y desarrollar capacidades tecnológicas propias.

La creación de incentivos regulatorios, esquemas fiscales, alianzas estratégicas con empresas internacionales y proyectos piloto de producción industrial son algunos de los mecanismos que podrían contribuir a reducir la dependencia de importaciones y fortalecer la industria local de baterías.

Estas acciones podrían a su vez dinamizar la producción de vehículos eléctricos en México y fomentar un desarrollo más equilibrado en todo el ecosistema de la electromovilidad.

La construcción de una industria de baterías para vehículos eléctricos en México representa uno de los desafíos industriales más importantes en el contexto de la transición hacia una movilidad sustentable.

Si bien la producción nacional de vehículos eléctricos ha mostrado crecimiento constante, el paso hacia una cadena de suministro completamente integrada, que incluya la producción de baterías, es aún un objetivo pendiente que requerirá esfuerzos coordinados entre el sector público, inversionistas y la industria automotriz.

Superar este reto no solo consolidaría la competitividad de México en la industria automotriz global, sino que también impulsaría el desarrollo tecnológico y la creación de empleos altamente especializados, posicionando al país como un actor clave en la economía de la electromovilidad del futuro.

2026: avanzar hacia la movilidad eléctrica

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