Un estudio del Ministerio de Minas y Energía de Brasil (MME) en conjunto con la Empresa de Investigación Energética (EPE) revela que la matriz energética del sector transporte en el país podría alcanzar hasta 85% de fuentes renovables en 2055.
La proyección, incluida en el Plan Nacional de Energía (PNE 2055), se apoya en la combinación de biocombustibles convencionales y avanzados, electrificación de vehículos y alternativas energéticas emergentes, consolidando la transición hacia un transporte más sostenible y menos dependiente de combustibles fósiles.
Actualmente, los biocombustibles convencionales, como etanol y biodiésel, representan aproximadamente el 23% de la demanda energética del transporte.
Para 2055, se espera que esta proporción aumente al 43%, mientras que los biocombustibles avanzados, incluyendo diésel verde y combustible sostenible de aviación (SAF) podrían cubrir hasta 22% de la demanda.
Por su parte, la electrificación del transporte aportaría alrededor del 13%, destacando principalmente en vehículos ligeros y transporte urbano.
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Avances en electrificación y biocombustibles
El Plan Decenal de Expansión de Energía (PDE 2035) detalla que, para 2035, se proyecta que 22% de los camiones ligeros y semiligeros licenciados sean híbridos o eléctricos.
En camiones medianos, la proporción estimada es de 17%, mientras que en camiones semipesados y pesados apenas alcanzaría 1,4%, debido a limitaciones tecnológicas y de infraestructura para vehículos de gran tonelaje.
Para los buses eléctricos, el PDE 2035 estima un total de 7.600 unidades en circulación para ese año, representando el 28% de las ventas del segmento.
El documento también señala que la electrificación creciente de la flota vehicular incrementará la demanda por minerales estratégicos, esenciales para baterías y sistemas eléctricos.
Por su parte, el consumo de etanol se proyecta en 46.200 millones de litros para 2035, frente a los 35.200 millones de litros de 2025, impulsado por la Ley del Combustible del Futuro y la política RenovaBio, que buscan aumentar la competitividad del biocombustible frente a la gasolina.
El biodiésel debería alcanzar una demanda de 12.400 millones de litros en 2035, superando los 9.100 millones de litros de 2025.
En cuanto al SAF, la demanda podría fluctuar entre 2.500 y 7.000 millones de litros, dependiendo de los estándares de intensidad de carbono que se adopten, unas cifras que reflejan el papel creciente de los biocombustibles como componente estratégico para la descarbonización del transporte.

Diversificación e implicaciones
El PDE 2035 advierte que el incremento en el uso de biocombustibles requiere mayor disponibilidad de materias primas, lo que impulsa la diversificación de cultivos y fuentes energéticas.
En 2025, el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE) creó un grupo de trabajo para explorar alternativas que incluyan a agricultores familiares en la producción de biocombustibles.
El plan identifica oportunidades en cultivos no tradicionales para etanol, como trigo y sorgo, además de la expansión del maíz en la producción existente.
Para biodiésel y biocombustibles avanzados, se estudia la incorporación de aceites de palma, macaúba, maíz, babaçu y el aprovechamiento de biomasa residual y residuos sólidos urbanos para producir biometano, ampliando la base de suministro sostenible del sector.
Las proyecciones reflejan que la combinación de biocombustibles, electrificación y gases alternativos será clave para alcanzar los objetivos de descarbonización del transporte.
La adopción gradual de tecnologías limpias no solo reducirá las emisiones de carbono, sino que también fomentará la innovación industrial, la seguridad energética y la inclusión de pequeños productores agrícolas en la cadena de valor del sector transporte.
El estudio concluye que la sostenibilidad de la matriz de transporte brasileña dependerá de planes integrados de infraestructura, regulación ambiental y apoyo a la investigación tecnológica, posicionando a Brasil como un referente regional en transición energética aplicada a la movilidad.
Cabe destacar que en el proceso de elaboración del plan hacia 2055, se inició una agenda para estructurar un modelo integrado con recomendaciones estratégicas, y se abrió una consulta pública del informe de síntesis del PNE 2055, del 12 de febrero al 14 de marzo de 2026, al que se puede acceder aquí.

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