KPMG Brasil advierte que el gran desafío de la huella de carbono en vehículos son los datos primarios de los proveedores

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Durante el Latam Mobility & Net Zero Brasil 2026, el socio-director y líder de Cambios Climáticos de KPMG Brasil, Felipe Salgado, ofreció un keynote titulado “La importancia de que las empresas se preparen para las métricas de huella de carbono”, donde abordó los desafíos metodológicos y técnicos que enfrentan las empresas del sector automotriz y de transporte para medir, reportar y reducir su intensidad de carbono, en línea con las exigencias del programa Mover (Mobilidade Verde e Inovação).

Durante su presentación, Salgado enfatizó que el sector de transporte es responsable de entre el 20% y el 25% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y que más del 40% de esas emisiones proviene del transporte rodoviario.

Frente a este panorama, destacó que Brasil se está preparando a través de la regulación del Mover, que establece incentivos, criterios y requisitos obligatorios para vehículos cada vez más eficientes y con menor huella de carbono.

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La intensidad de carbono frente al inventario tradicional

Felipe Salgado explicó una distinción fundamental: mientras el inventario de gases de efecto invernadero tradicional se organiza por CNPJ y analiza una organización completa a través de los alcances 1, 2 y 3, el concepto de intensidad de carbono introducido por Mover se enfoca en el producto. Es decir, se debe analizar la línea de producción del vehículo y todo su ciclo de vida.

“Medir la huella de carbono una vez es difícil, pero lo más complejo es mantener esa medición viva, recurrente, con datos primarios”, señaló el ejecutivo. Según Salgado, la mayor parte de la huella de carbono se encuentra fuera de la fábrica. De hecho, estimó que la intensidad agregada en el proceso productivo (de portón a portón) representa apenas el 1% del ciclo completo del vehículo.

En su presentación, Salgado mostró un esquema comparativo entre vehículos de combustión interna y vehículos eléctricos. Señaló que durante la fase de uso, un vehículo de combustión emite muchísimo más que un vehículo eléctrico. Sin embargo, advirtió que para calcular correctamente la huella de carbono de un vehículo eléctrico es necesario conocer el origen de cada pieza y componente, así como la fuente de la electricidad utilizada.

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Felipe Salgado (KPMG)

“No es porque yo digo que mi huella de carbono es tanto, que puedo compararla directamente con la de otro vehículo. Necesito entender los límites”, aclaró.

Además, explicó que existen diferentes enfoques metodológicos: de la cuna a la tumba, que es el que impulsa el programa Mover; de la cuna al portón, y el enfoque del pozo a la rueda, que incluye las emisiones de producción del combustible o la electricidad más las del uso y mantenimiento.

Salgado indicó que las discusiones con el MDIC y otros actores apuntan a una implementación por fases: comenzar con la medición de la cuna al portón e incorporar progresivamente fases posteriores hasta alcanzar la métrica integral de la de la cuna a la tumba.

El gran desafío: la adquisición de datos primarios

El especialista de KPMG Brasil fue contundente: “El desafío está en la adquisición de datos”. Para calcular la huella de carbono de un vehículo se requieren datos primarios de todos los proveedores y de todos los componentes a lo largo de toda la cadena de valor, lo que exige un esfuerzo gigantesco, así como tecnología y automatización.

El representante de KPMG reconoció que, hoy en día, la mayoría de las huellas de carbono calculadas utilizan promedios, proxies o referencias, y aún no cuentan con datos primarios precisos. No obstante, consideró que “estamos haciendo el camino correcto al buscar la descarbonización en un sector relevante y con oportunidades de reducción”.

Felipe Salgado concluyó su keynote con un llamado a la acción: “Todo esto va a necesitar tecnología y tecnología bien aplicada para que podamos transformar toda esta complejidad de adquisición de datos primarios en gestión, confianza y una visión de largo plazo, apuntando a una economía baja en carbono”.

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Un 2026 de consolidación para la movilidad

La Gira Latam Mobility 2026 continúa su recorrido en Medellín, Colombia, el 10 y 11 de junio, y posteriormente llegará a Santiago de Chile el 25 de agosto, reuniendo a expertos y actores estratégicos para seguir fortaleciendo el ecosistema de movilidad sostenible en la región.

El recorrido finalizará en Ciudad de México el 12 y 13 de octubre, junto al Climate Economy Forum, en un encuentro que reunirá a referentes del sector para seguir impulsando la transición hacia sistemas de transporte más eficientes, sostenibles y de bajas emisiones en América Latina.

La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.