Durante el segundo día del «Latam Mobility & Net Zero Brasil 2026«, la consultora de proyectos internacionales del Instituto AR, Patrícia Ferrini Rodrigues, presentó el keynote titulado «Camiones de cero emisiones en Brasil: salud, economía y el futuro del transporte pesado».
Durante su intervención, la especialista expuso datos contundentes sobre el impacto de la polución atmosférica generada por los camiones en el país y defendió la electrificación del sector de carga pesada como el camino más viable desde la perspectiva sanitaria, económica y ambiental.
La presentación forma parte del programa «Caminhos para o futuro», una iniciativa enfocada en el futuro de los transportes limpios y la descarbonización del sector en Brasil, cuya estructuración cuenta con el apoyo de Patrícia Ferrini Rodrigues.
En ese contexto, la expositora detalló uno de los proyectos centrales del programa: la descarbonización del transporte de cargas pesadas en Brasil.
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Una pandemia silenciosa que mata cada año
Patrícia Ferrini Rodrigues comenzó su intervención con una comparación escalofriante: la exposición a la contaminación del aire mata globalmente entre 7 y 8 millones de personas por año, una cifra equivalente al total de muertes por COVID-19 durante toda la pandemia. «Eso ocurre anualmente», subrayó.
Dicho problema representa hoy la tercera causa de mortalidad global por enfermedades no transmisibles, según datos presentados por la especialista.
En ese sentido, el sector del transporte contribuye con aproximadamente el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes atmosféricos.
Y dentro de ese universo, el transporte de carga pesada es el principal responsable de la emisión de contaminantes del aire, a pesar de representar apenas el 5% de la flota vehicular. «Emite cerca del 80% de los contaminantes atmosféricos«, advirtió la ejecutiva del Instituto AR.

Los desafíos estructurales de Brasil
La especialista del Instituto AR detalló los obstáculos específicos que enfrenta Brasil en esta materia. La flota de camiones brasileña es una de las más antiguas del mundo, con una edad promedio de 20 años, y vehículos de más de 30 años aún circulando por las carreteras.
A ello se suman carreteras en condiciones precarias y una legislación que permite transportar más peso del permitido en otros mercados globales como el europeo o el estadounidense.
Estas condiciones degradadas implican que, incluso si se utilizaran combustibles más limpios, la flota emite más contaminantes de los establecidos por las normas mecánicas y de combustible.
«Estamos abasteciendo una flota que funciona en condiciones degradadas», enfatizó Patrícia Ferrini Rodrigues.
El impacto desigual
La expositora puso el foco en los corredores de transporte por carretera de Brasil, las rutas por donde circulan los camiones, y en las comunidades que los rodean. La población más afectada por la contaminación incluye a habitantes de la periferia de las grandes ciudades, asentamientos urbanos y suburbanos al borde de las autopistas, comunidades ribereñas e indígenas.
«La emisión que viene de los camiones impacta de manera diferente a la población y ese impacto se concentra en la población más vulnerable», sostuvo la representante del Instituto AR.
Como ejemplo, mencionó que el óxido de nitrógeno, un gas altamente tóxico asociado a la mortalidad infantil por enfermedades respiratorias y asma, es emitido en mayor cantidad por el biodiésel de origen vegetal que por el de origen fósil. «La población infantil que vive cerca de las rutas está sometida a episodios frecuentes de asma», alertó.
Según un estudio del Instituto AR basado en datos del DataSUS del Ministerio de Salud, entre 2013 y 2023, Brasil gastó 25 millones de reales en el tratamiento de enfermedades asociadas a la contaminación atmosférica, como afecciones cardiovasculares, cerebrovasculares, diabetes y cáncer de pulmón. Esta cifra no incluye los gastos del sistema de salud complementario, únicamente el público.
«El daño social derivado de esta exposición es muy grande«, afirmó Patrícia Ferrini Rodrigues, quien subrayó la necesidad de incorporar los costos sanitarios en cualquier discusión sobre combustibles para el transporte pesado.
Un problema de salud y seguridad alimentaria
Si bien desde el punto de vista de la descarbonización los biocombustibles como el biodiésel de soja pueden parecer atractivos, la especialista advirtió sobre sus efectos nocivos en la calidad del aire.
«El biodiesel de origen vegetal emite más óxido de nitrógeno que el biodiesel de origen fósil«, explicó. Esto lo convierte en una opción más contaminante para la salud de las personas, especialmente para los niños que viven cerca de las carreteras.
Además, Patrícia Ferrini Rodrigues reveló un dato clave: abastecer toda la flota de camiones brasileña exclusivamente con biodiésel requeriría plantar soja en el 25% del territorio nacional.
Considerando que el 70% del biodiesel actual proviene de la soja, y que el cambio climático reduce las tierras cultivables, esta alternativa entra en conflicto directo con la seguridad alimentaria de Brasil y del mundo, dado que el país es un gran exportador de alimentos.
Frente a este panorama, el estudio del Instituto AR, reconocido por la ONU Medio Ambiente como una publicación clave en el sector, evalúa que la electrificación de los vehículos pesados solo en el estado de São Paulo podría generar un ahorro potencial de 5 mil millones de reales hasta 2050 en gastos sanitarios y ambientales. Además, la descarbonización plena de esa flota alcanzaría el 46% en comparación con el uso de diésel fósil.
«La electrificación se ha mostrado como uno de los caminos más viables desde el punto de vista de la calidad del aire, los beneficios económicos y la salud», concluyó Patrícia Ferrini Rodrigues.
La especialista recordó que Brasil asumió compromisos con el Acuerdo de París y con la descarbonización del transporte. En ese marco, instó a los actores del sector público, privado y de la sociedad civil a priorizar el transporte pesado como uno de los sectores que merece mayor atención en la agenda climática nacional.

Un 2026 de consolidación para la movilidad
La Gira Latam Mobility 2026 continúa su recorrido en Medellín, Colombia, el 10 y 11 de junio, y posteriormente llegará a Santiago de Chile el 25 de agosto, reuniendo a expertos y actores estratégicos para seguir fortaleciendo el ecosistema de movilidad sostenible en la región.
El recorrido finalizará en Ciudad de México el 12 y 13 de octubre, junto al Climate Economy Forum, en un encuentro que reunirá a referentes del sector para seguir impulsando la transición hacia sistemas de transporte más eficientes, sostenibles y de bajas emisiones en América Latina.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.



