Desde KPMG hasta Troesser: el consenso en el Latam Mobility Brasil 2026 es que el futuro del transporte pesado es híbrido en energías

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En el marco del Latam Mobility & Net Zero Brasil 2026, se llevó a cabo el panel titulado «Eje multienergético para la descarbonización del transporte pesado: energías renovables, biocombustibles e hidrógeno».

Este espacio reunió a especialistas del sector público, privado y de innovación para abordar soluciones que combinen distintas fuentes de energía en aplicaciones logísticas y corredores de transporte. La conclusión unánime fue que no existe una única solución ni una «bala de plata» , sino que el camino hacia el Net Zero requiere una combinación de tecnologías adaptadas a cada contexto.

El panel estuvo compuesto por Carlos García de Troesser & Co. GmbH y Felipe Salgado de KPMG Brasil. La moderación estuvo a cargo de Túlio Silva de EMBRAPII, quien abrió el debate planteando una pregunta central: ¿la solución pasa por escalar las tecnologías ya disponibles o por innovar constantemente en busca de nuevas alternativas?

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El futuro es una orquesta de tecnologías

Túlio Silva comenzó recordando que no existe una respuesta única para la descarbonización de la logística y el transporte. «No tenemos una bala de plata», afirmó el moderador, quien destacó que el gran desafío es orquestar las mejores opciones disponibles: electrificación vehicular, energías renovables, biocombustibles e hidrógeno. Cada una de estas alternativas tiene un lugar según la región, la viabilidad técnica y el tipo de flota o vehículo.

Carlos García respaldó esta visión y compartió una frase que sintetiza el debate: «En el automóvil, el futuro es eléctrico. En los vehículos pesados, el futuro es eléctrico, pero la electricidad es un componente, no la única solución».

García explicó que mientras en el segmento minorista (retail) el costo de la transición se pulveriza entre millones de consumidores, en las flotas pesadas el inversor debe comprar cientos de camiones a la vez, lo que concentra el riesgo y exige un soporte mucho mayor.

Seguridad tributaria, jurídica y previsibilidad

Uno de los puntos más enfatizados por Carlos García fue la necesidad de garantizar tres condiciones básicas para que los operadores logísticos realicen la transición energética: seguridad tributaria, seguridad jurídica y previsibilidad.

Sin estos pilares, cualquier inversión en tecnologías limpias se vuelve inviable, y el sobrecosto termina repercutiendo en el precio del flete, contaminando toda la cadena productiva.

«No se puede dejar toda la responsabilidad en el operador», sostuvo García. Y añadió: «Tiene que existir algún tipo de soporte».

En esa línea, recordó que mejorar la edad promedio de la flota brasileña, actualmente de 20 años, con vehículos Euro 0 todavía circulando, ya generaría una reducción significativa de emisiones, independientemente del combustible utilizado.

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Felipe Salgado

Las externalidades entran en la ecuación

Felipe Salgado introdujo un concepto clave para repensar la viabilidad de las distintas tecnologías: hay que incluir las externalidades en la cuenta.

No basta con calcular el costo del combustible o el mantenimiento; también deben considerarse los impactos en salud pública, las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación por ruido.

«La cuenta tiene que cerrar, sí, pero con todas las externalidades incluídas», afirmó Salgado. Para el ejecutivo de KPMG Brasil, la solución adecuada para cada modal surgirá naturalmente cuando se analice integralmente el problema.

Por ejemplo, los buses eléctricos tienen sentido en entornos urbanos no solo por la reducción de emisiones, sino también por el confort acústico para pasajeros y comunidades. En cambio, para el transporte de cargas de larga distancia, el costo de la infraestructura de carga eléctrica podría desequilibrar el costo del flete, abriendo espacio para biocombustibles o hidrógeno.

Optimización logística y mantenimiento

Ante la pregunta de Túlio Silva sobre cuál debería ser el primer paso para los gerentes de flotas que inician su camino hacia la descarbonización, Felipe Salgado fue contundente: «Puede parecer básico, pero analizar sus rutas y evaluar la optimización logística. Hay dinero en la mesa».

Reducir el consumo de combustible en el transporte mediante una mejor planificación de rutas, una correcta calibración de neumáticos y la capacitación de conductores para una conducción más eficiente son acciones que generan impacto inmediato y requieren poca inversión.

«Eso es la ‘clase 1’ para muchas empresas, pero esa es la realidad de Brasil«, reconoció Salgado, quien instó a no subestimar estas medidas.

Una vez avanzado ese nivel, el siguiente paso es la modernización de la flota, para lo cual ya existen líneas de financiamiento y mecanismos de acceso a capital. «Es una jornada de descarbonización, con una madurez que debe ser seguida paso a paso», explicó.

De cara al futuro, García proyectó que en entornos urbanos y aplicaciones de última milla (last mile), la electrificación será dominante. Para ello, puso el ejemplo del transporte de pasajeros desde aeropuertos a locadoras de autos, con recorridos diarios de apenas 60 kilómetros.

Sin embargo, advirtió que los precios aún no están completamente balizados y que, en muchos casos, alguien debe subsidiar parte de la ecuación para que la cuenta cierre.

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De planes de gobierno a políticas de Estado

Uno de los mensajes más recurrentes entre los panelistas fue la necesidad de que Brasil pase de tener planes de gobierno a tener políticas de Estado en materia de descarbonización del transporte.

Carlos García recordó que São Paulo solo pudo renovar su flota de buses porque la SPTrans definió en 2022 que no ingresarían más vehículos diésel. La regulación, afirmó, es un driver fundamental. «Si no hay regulación, no importa la tecnología», sentenció.

Felipe Salgado coincidió: «Necesitamos claridad y seguridad para que el flujo de capital llegue. Los inversores están dispuestos a invertir, pero necesitan planes de mediano y largo plazo, no de cuatro años». En esa línea, propuso definir corredores logísticos específicos para desarrollar tecnologías como el hidrógeno, otorgando incentivos y garantías que permitan escalar las soluciones.

Carlos García añadió una variable que suele quedar fuera del debate energético: el estado de las carreteras brasileñas. Con una anécdota reveladora, explicó que mientras en Dubai sus vehículos cambiaban un amortiguador cada 160.000 kilómetros, en Brasil necesitaban cambiar tres en el mismo recorrido. «No es mi cálculo el que está mal, es tu país», le dijeron.

García afirmó que mejorar las carreteras o cambiar el modo a ferrocarril podría aumentar la producción agrícola brasileña entre 15% y 20% , simplemente reduciendo el desperdicio de granos que hoy se cae de los camiones en rutas en mal estado. «Alguien está pagando esa cuenta», advirtió.

En cuanto a los combustibles, Carlos García reconoció que el biodiésel seguirá siendo una alternativa relevante para largas distancias, a pesar de los problemas de emisión de óxidos de nitrógeno. Sin embargo, contrastó los costos de inversión: mientras una planta de biodiésel requiere entre 20 y 30 millones de reales, una planta de HVO (diésel renovable de alta calidad) exige 600 millones. La decisión final, dijo, dependerá de qué está la sociedad dispuesta a financiar.

Mensajes finales

Al cierre del panel, Túlio Silva invitó a los panelistas a dejar un mensaje final para la audiencia.

Carlos García fue el primero en tomar la palabra: «No existe bala de plata. Hay que abrir el abanico: portafolio de combustibles, tecnologías y financiamiento. Todo tiene que andar en conjunto» . Y lanzó un desafío a los asistentes: «Brasil tiene todo para ser protagonista. Si solo quieres ser pasajero, no defines el destino. Tienes que ser el conductor».

Felipe Salgado insistió en la necesidad de mirar la ecuación completa, incorporando las externalidades de largo plazo. Propuso usar vehículos eléctricos para la última milla, biocombustibles para largas distancias, y definir corredores específicos donde desarrollar hidrógeno con incentivos claros. «La tecnología existe, el capital está dispuesto. Ahora queda resolver», cerró.

Finalmente, Túlio Silva agradeció a los panelistas y a la organización del evento, y recordó a los asistentes que aprovechen el ecosistema de innovación brasileño, con entidades como EMBRAPII, FINEP y BNDES que ofrecen recursos y apoyos para la transición energética. «Lo básico ya se puede hacer hoy, a bajo costo. Lo importante es tener claridad y empezar» , concluyó el moderador.

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De izq. a der. Carlos García, Felipe Salgado y Túlio Silva

Un 2026 de consolidación para la movilidad

La Gira Latam Mobility 2026 continúa su recorrido en Medellín, Colombia, el 10 y 11 de junio, y posteriormente llegará a Santiago de Chile el 25 de agosto, reuniendo a expertos y actores estratégicos para seguir fortaleciendo el ecosistema de movilidad sostenible en la región.

El recorrido finalizará en Ciudad de México el 12 y 13 de octubre, junto al Climate Economy Forum, en un encuentro que reunirá a referentes del sector para seguir impulsando la transición hacia sistemas de transporte más eficientes, sostenibles y de bajas emisiones en América Latina.

La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.