Brecha crítica en Colombia: un punto de carga por cada 337 vehículos eléctricos y retraso de 8 meses en infraestructura

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Colombia enfrenta un momento decisivo en su transición hacia la movilidad sostenible. Mientras las ventas de vehículos eléctricos e híbridos continúan rompiendo récords mes a mes, la infraestructura de carga pública avanza a un ritmo que el sector califica como insuficiente y desfasado.

Según las cifras más recientes del sector, este desequilibrio no solo genera largas filas de espera en los pocos puntos disponibles, sino que amenaza con frenar la confianza de los consumidores y la viabilidad de la electromovilidad a gran escala.

En este contexto, empresas como Electrolineras de Colombia han alzado la voz para advertir sobre las graves consecuencias de esta paradoja y proponer soluciones concretas.

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Proporción desfavorable

El Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) reportó, con corte al 21 de mayo de 2026, un parque automotor de 77.215 vehículos eléctricos matriculados en el país.

Sin embargo, esta cifra contrasta de manera alarmante con los apenas 520 puntos de carga activos, lo que se traduce en un ratio de un punto de carga por cada 148 vehículos eléctricos, una de las proporciones más desfavorables de la región.

Si se toma como referencia el número total de electrolineras (estaciones que agrupan varios puntos), el panorama es aún más crítico: apenas 229 electrolineras distribuidas en todo el territorio nacional, lo que equivale a un punto de carga por cada 337 vehículos eléctricos.

El despliegue de esta infraestructura está marcado por una fuerte concentración. De los 520 puntos de carga existentes:

  • Enel lidera el mercado con una red de 412 cargadores, concentrados principalmente en Bogotá.
  • Terpel cuenta con 60 puntos distribuidos en 13 departamentos, de los cuales 16 están en la capital.
  • EPM tiene 48 puntos instalados en Antioquia, el Eje Cafetero y la región de Santanderes.

Esta distribución desigual evidencia que la infraestructura sigue siendo un privilegio de unas pocas ciudades, dejando vastas regiones del país sin acceso a la carga pública.

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El sector advierte: un retraso de hasta ocho meses

Electrolineras de Colombia ha sido una de las voces más críticas respecto al ritmo de expansión de la red de carga. En un reciente análisis, la compañía sostiene que el crecimiento del mercado eléctrico supera con creces la velocidad de instalación de cargadores, lo que ha generado un rezago significativo.

“Con el ritmo actual de ventas, Colombia debería estar instalando entre 40 y 60 cargadores rápidos DC y varios cientos de puntos AC cada mes para mantener un equilibrio razonable”, afirmó Pedro Castaño, fundador de la compañía, en diálogo con Mobility Portal.

“La realidad es que el despliegue todavía está muy por debajo de esa necesidad y estimamos un retraso cercano a los ocho meses, con tendencia a ampliarse si no se acelera la implementación”, agregó.

Este retraso operativo no es un dato menor, ya que impacta directamente la experiencia de los usuarios y la confianza en la tecnología. La empresa advierte que, de no mediar una aceleración inmediata, la brecha podría profundizarse en los próximos meses, afectando especialmente a las grandes ciudades.

Bogotá, el epicentro del déficit

Bogotá y su área metropolitana concentran cerca del 50% del parque automotor eléctrico del país, lo que la convierte en la región con mayor demanda y, paradójicamente, en la que más se evidencian las carencias de infraestructura.

La situación se agrava por un factor estructural: la dificultad para instalar cargadores en edificios y conjuntos residenciales.

“Allí existe una situación particular: muchos usuarios viven en edificios y conjuntos residenciales donde todavía es complejo instalar soluciones de carga. Resolver ese punto es fundamental para sostener el crecimiento del mercado”, señaló Pedro Castaño.

La problemática de las copropiedades y edificios multifamiliares se ha consolidado como uno de los desafíos más relevantes para el ecosistema colombiano de electromovilidad.

La falta de capacidad eléctrica en muchas edificaciones, las demoras en las aprobaciones por parte de las asambleas de propietarios y la ausencia de reglas claras sobre quién asume los costos de adaptación de la infraestructura existente son barreras que frenan la carga doméstica, obligando a los usuarios a depender de una red pública ya saturada.

Perspectivas y soluciones en el horizonte

Ante este diagnóstico, los actores del sector coinciden en que la única salida es una alianza público-privada que acelere los permisos, estandarice los procesos y masifique la instalación de cargadores.

Desde Electrolineras de Colombia se apuesta por un modelo de electrolineras modulares y de rápida implementación. La empresa proyecta alcanzar 1.000 puntos de carga para 2028, para lo cual ha desarrollado procesos estandarizados y automatización operativa que permiten instalar estaciones “en semanas y no en años”.

“Queremos que más actores hagan parte del crecimiento de esta industria, porque el reto es demasiado grande para que lo asuma una sola compañía”, concluyó Pedro Castaño.

Por su parte, el Ministerio de Minas y Energía ha estimado que, para atender la demanda proyectada hacia 2030, el país requerirá cerca de 20.000 puntos de carga, lo que implicaría inversiones de entre 255 y 390 millones de dólares.

Las ventas de vehículos eléctricos en lo corrido de 2026 ya alcanzan las 14.541 unidades, un crecimiento del 207% frente a 2025, mientras que los híbridos suman 27.238 unidades, con un alza del 73,4%.

Dichos números confirman que la transición energética ya es una realidad imparable, pero también que el tiempo para actuar es ahora. La pregunta no es si Colombia será un país de movilidad eléctrica, sino si su infraestructura estará a la altura del cambio.

El próximo gran encuentro en Medellín

El Latam Mobility Colombia 2026 es el evento de movilidad sostenible más importante de la región, y la cita es el 10 y 11 de junio en el Orquideorama del Jardín Botánico de Medellín, un escenario natural e icónico que albergará dos jornadas intensivas de paneles, talleres, networking y presentaciones de las últimas innovaciones en movilidad eléctrica, hidrógeno, biocombustibles e infraestructura de carga.

La invitación es abierta a todos los actores del ecosistema: empresas, flotas, administradores de copropiedades, concesionarios, operadores de red, generadores de energía y ciudadanos interesados en ser parte del cambio.

Latam Mobility espera convertir a Medellín en el epicentro de la movilidad sostenible de la región, demostrando que Colombia está lista para ganar el partido de la movilidad del futuro.