El panorama de las flotas de vehículos en Colombia está experimentando una transformación profunda en 2026. Impulsado por una notable recuperación económica, nuevas regulaciones gubernamentales y un creciente interés por la sostenibilidad, el sector se encamina hacia la modernización.
En este artículo, presentamos un análisis detallado y actualizado sobre el estado actual de las flotas en el país, desde el auge de las ventas de vehículos de carga hasta la irrupción de la electromovilidad y la adopción de nuevas prácticas de gestión.
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Renovación de flotas de carga
El primer cuatrimestre de 2026 ha sido testigo de una recuperación extraordinaria del sector de transporte de carga en Colombia. Según datos sectoriales, se matricularon 6.069 vehículos de carga nuevos, lo que representa un crecimiento del 86,3% en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Este dinamismo, que evidencia una fuerte tendencia a la renovación de flotas comerciales, ha sido liderado por el segmento de camiones de 0 a 10,5 toneladas, que registró un aumento del 139,1% con 3.326 unidades vendidas.
En cuanto a las marcas, se consolida un dominio compartido entre compañías tradicionales y asiáticas. Foton se mantiene en la cima con una participación del 23,9% del mercado (1.449 unidades), seguida por Chevrolet con el 16,3% (992 vehículos) y JAC con el 9,5% (575 unidades). Junto a Kenworth y Sinotruk, estas cinco empresas concentran el 65,9% del total de ventas.
La geografía de la renovación también muestra un claro epicentro: Cundinamarca, con 2.767 unidades registradas, supera ampliamente a Antioquia y Santander como el principal centro de operaciones para el registro de estos vehículos.
La apuesta por las marcas asiáticas no es casualidad. Navitrans, representante de Foton en Colombia, ha enfocado sus esfuerzos en mostrar a los transportadores locales la visión de futuro y la capacidad de innovación de la industria china.
A pesar del notable crecimiento en la renovación de flotas, la transición energética en el transporte pesado aún enfrenta retos importantes: el diésel sigue siendo la tecnología de propulsión dominante, representando el 98,2% de las matrículas de vehículos de carga, mientras que las alternativas sostenibles como el Gas Natural Vehicular (GNV) y los motores eléctricos mantienen una participación modesta del 1,4% y 0,4%, respectivamente, aunque este panorama comienza a cambiar.

El impulso hacia la logística cero emisiones
El sector logístico ha sido uno de los más activos en la transición hacia flotas sostenibles en Colombia. TCC se destaca como un caso de acción concreta: la compañía opera 20 camiones eléctricos modelo FKR 3,4 EV en rutas urbanas de Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cartagena. Cada unidad tiene una potencia de 154 caballos y una batería de 81,14 kWh, con la que la empresa reporta una reducción de hasta el 50% en costos de mantenimiento.
Otra multinacional que ha dado pasos firmes es FedEx, que en septiembre de 2025 anunció la integración de una flota de camionetas Ford E-Transit en Bogotá y Medellín, con planes de expansión a Cali. Estos vehículos, con una autonomía de 300 kilómetros, han permitido a la compañía proyectar que su flota de recolección y entrega en Medellín sea 100% eléctrica para finales de 2026.
No solo las empresas de mensajería están en esta carrera. PepsiCo adquirió en marzo de 2025 una flota de 54 camiones ligeros eléctricos BYD T4K, con el objetivo de reducir en 75% sus emisiones de CO₂. En paralelo, Postobón ha sido pionera en explorar el gas natural vehicular (GNV) como tecnología de transición.
Por su parte, Ecopetrol cuenta con 385 vehículos eléctricos en su flota operativa, distribuidos en sus refinerías y labores cotidianas, mientras que gigantes de la aviación como Avianca han electrificado parte de sus operaciones en tierra, utilizando 14 pick-ups eléctricas Vigus de JMC para el transporte de pasajeros y equipaje en los aeropuertos de Bogotá y Medellín.
Otro ejemplo es Holcim Colombia que tiene una flota de mixers 100% eléctricas en el país, compuesta por cinco vehículos de marca Foton con una batería de 350 kWh que ofrecen hasta 16 horas de autonomía continua y capacidad para transportar hasta 8 m³ de concreto.
Cabe destacar el auge de startups tecnológicas que están incorporando flotas eléctricas como parte central de su modelo de negocio. Un ejemplo es Carryt, empresa de logística con presencia en Colombia y México que realiza entregas última milla utilizando vehículos eléctricos de BYD, que van desde pequeñas camionetas hasta motonetas.
Flotas de buses eléctricos en Bogotá: fabricación local y escalabilidad
Bogotá se consolida como una ciudad referente en electromovilidad en América Latina. En marzo de 2026, la capital recibió el primer lote de 68 buses eléctricos «made in Colombia» para el sistema TransMiZonal. Estos vehículos, fabricados por Marcopolo Superpolo, forman parte de un plan más amplio que contempla la incorporación de 711 buses eléctricos entre 2026 y 2027.
Este proyecto tiene un impacto que trasciende lo ambiental, generando un importante efecto industrial. La fabricación de esta nueva flota involucra a 1.330 trabajadores directos y articula una red de 180 proveedores nacionales, con una proyección de más de 5.300 empleos indirectos. Para Marcopolo Superpolo, este proyecto representa un crecimiento cercano al 30% de su capacidad de producción.
Con esta incorporación, Bogotá no solo renueva su flota zonal, sino que consolida una hoja de ruta de electrificación continua, que en diciembre de 2025, ya había alcanzado una flota de 1.485 buses 100% eléctricos.
BYD, gigante chino de la movilidad eléctrica, suministra el 99% de la flota eléctrica de Bogotá, con 1.473 unidades de un total de 1.486, y la empresa confirmó que en 2026 pondrá en operación su mayor flota de buses y camiones eléctricos ensamblados en Colombia, reforzando su compromiso con el mercado local y la generación de empleo industrial en el país.

¿Y más allá de la capital?
Fuera de la capital, el proceso de electrificación de las flotas de transporte público avanza a diferentes ritmos. Para 2025, la normativa exigía que el 10% de los buses nuevos en los sistemas masivos fueran de cero emisiones, cifra que aumentará al 20% en 2027.
En el Valle de Aburrá, Medellín combina tecnologías ya maduras, como su red de Metrocables y el Tranvía de Ayacucho, con avances más graduales en su sistema de buses. El Tranvía de Ayacucho es un caso consolidado: opera con 12 unidades eléctricas, ha recorrido en su primera década más de 5,1 millones de kilómetros y ha transportado a más de 83 millones de usuarios.
En cuanto a buses, el sistema Metroplús está dando pasos firmes. Tras un piloto inicial en 2024, el plan de expansión avanza con fuerza. Recientemente, se anunció que 64 buses eléctricos para Metroplús ya se encuentran en tránsito marítimo hacia Colombia, un hito que representa la mayor incorporación de esta tecnología en el sistema hasta la fecha.
El panorama en Cali está marcado por un inicio concreto en 2026. Si bien el sistema MIO acumuló «anuncios sin entregas», este año se concretó la reposición de buses con una primera fase que incluye 35 unidades 100% eléctricas. Dicha compra fue destacada por Metro Cali como parte de una estrategia de modernización que contempla una inversión cercana a los 45.000 millones de pesos.
Además, otras ciudades están dando sus primeros pasos, marcando una lenta pero paulatina adopción de buses eléctricos fuera de las grandes capitales regionales.
Entre los casos más destacados se encuentra Cartagena, donde su sistema de transporte masivo, TransCaribe, se prepara para operar en 2026 sus primeros vehículos de este tipo, con la adquisición de seis buses eléctricos que se encuentran en fase final de fabricación en China.
En la costa Caribe, Barranquilla también avanza en sus planes, con anuncios realizados desde finales de 2024 sobre la futura incorporación de 150 buses eléctricos y de gas para su sistema Transmetro; mientras que en el Eje Cafetero, la ciudad de Pereira firmó un contrato para la compra de 58 buses eléctricos que deberán entrar en operación durante 2027.
Renting de vehículos: una alternativa para optimizar costos y acelerar la electrificación
Ante el aumento de los costos logísticos, cada vez más empresas en Colombia están optando por el modelo de renting de vehículos como una estrategia para concentrar sus recursos en sus actividades principales, evitando la gestión directa de la movilidad y el transporte.
Un ejemplo de esta tendencia es Renting Colombia, que en mayo de 2026 alcanzó la entrega de su unidad número 130.000 desde que comenzó operaciones en 1997, un camión liviano utilizado para operaciones de distribución urbana y logística de última milla. La compañía genera alrededor de 38.000 empleos formales.
Renting Colombia no solo crece en volumen, sino que está apostando decididamente por la movilidad sostenible, al triplicar su flota de vehículos eléctricos en alianza con Muverang y Auteco Mobility, incorporando inicialmente 300 vehículos 100% eléctricos en Medellín, Bogotá y Cali, con la proyección de entregar para finales del año un estimado de 1.400 vehículos.
Los vehículos seleccionados son los cuadriciclos Zhidou de dos puestos, que con un uso promedio de 12.000 kilómetros al año, estos vehículos eléctricos representarían una reducción de alrededor de 570 toneladas de CO₂ anuales y más de 72.000 galones de gasolina evitados.
Además, Renting Colombia ha incorporado vehículos a gas natural a su portafolio, ofreciendo soluciones de renting sostenible que incluyen vehículos eléctricos, híbridos y a gas. Empresas como Bavaria, la compañía cervecera colombiana, ya han integrado camiones eléctricos en su flota de distribución, demostrando que la movilidad sostenible es un activo rentable para sus clientes corporativos.
Mauricio Serna, gerente general de Renting Colombia, comentó a Valora Analitik que «las compañías más eficientes y competitivas del país son las que tomaron la decisión de no distraerse gestionando vehículos». Los sistemas de monitoreo en tiempo real y el uso de inteligencia artificial también están jugando un papel cada vez más relevante en la optimización del rendimiento de las flotas.

El auge silencioso del GNV en el transporte pesado
El crecimiento de los vehículos impulsados por Gas Natural Vehicular (GNV) está ganando terreno como una tecnología de transición clave en Colombia, principalmente por sus ventajas económicas y medioambientales.
El consumo de GNV representa una reducción de costos del 30% en relación con el diésel, a la vez que minimiza el impacto ambiental sin sacrificar las prestaciones de carga.
Varias empresas colombianas ya están adoptando esta tecnología. Postobón puso en circulación el primer camión urbano de reparto a gas natural vehicular en el país, una iniciativa que permite reducir hasta en 53% las emisiones de CO₂ equivalente frente a un vehículo similar a diésel o gasolina. El vehículo posee una autonomía superior a los 300 km y está configurado para el segmento de carga de 17 toneladas.
Por su parte, la compañía de logística Pasarex, adquirió una flota de 10 vans para carga que funcionan con gas natural vehicular, modelos DFAC (Dongfeng) Capitán W GNV con capacidad de transportar hasta 1.200 kilogramos.
Esta van cargo GNV está diseñada como una unidad dedicada al gas natural vehicular, optimizada para lograr la máxima eficiencia en operaciones logísticas urbanas, y cuenta con una configuración mecánica que entrega 117 caballos de fuerza y un torque máximo de 16 kgm, con una capacidad de carga de 1.750 kg sobre una plataforma de 3,8 metros de longitud.
El fabricante Dongfeng ha acelerado su estrategia de movilidad limpia, consolidando su portafolio de vehículos de carga a GNV como una alternativa competitiva frente al diésel, respaldada por cifras tangibles de ahorro y menor huella de carbono. La empresa registró un gran crecimiento en Colombia, tras vender 2.000 unidades en 2025.
Infraestructura de carga: un desafío pendiente pero con actores en movimiento
El acelerado crecimiento de la electromovilidad en Colombia plantea un desafío fundamental: la expansión de la infraestructura de carga pública. Actualmente, la red de carga del país presenta una fuerte concentración geográfica, aunque existen múltiples actores trabajando en su ampliación.
Enel X lidera el mercado de electrolineras en Colombia, con una red de seis electroterminales que suman 412 cargadores, ubicadas principalmente en Bogotá, y también ha trabajado en conjunto con TransMilenio para construir los primeros electroterminales y transformar la flota eléctrica de la ciudad.
Le sigue Terpel, con 60 puntos de carga distribuidos en 13 departamentos, de los cuales 16 están en la capital, y prevé subir a 28 puntos de carga rápida en 2026, con 10 construidos recientemente y 14 puntos nuevos proyectados para 2026, tanto en Bogotá como en sus alrededores.
En tercer lugar aparece EPM, que cuenta con puntos de carga en Antioquia, el Eje Cafetero y la región de Santander. Otras empresas emergentes como Ergenia también están ganando terreno: la compañía partió de una sola estación piloto en 2023 y hoy opera puntos de carga rápida en Bogotá, con la meta de llegar a 50 estaciones en 2026.
En cuanto al número total de infraestructura, un reporte de mobilityportal.eu señala que Colombia cuenta actualmente con 237 estaciones de carga eléctrica y 774 puntos de carga, un avance significativo, aunque todavía insuficiente frente a la creciente demanda de vehículos.
La evolución de la red de carga será determinante para sostener el ritmo de adopción de vehículos eléctricos. A medida que más actores públicos y privados se sumen a la expansión de la infraestructura, Colombia podrá acortar la brecha y consolidar su transición hacia una movilidad más limpia y eficiente.

Nuevas regulaciones para el transporte de carga
El Gobierno colombiano, a través del Ministerio de Transporte, ha dado un paso fundamental para modernizar las flotas de carga mediante una nueva reglamentación. La iniciativa, que comenzó a gestarse en septiembre de 2025 con un histórico decreto sobre reposición de vehículos de carga, busca renovar los vehículos entre 3,5 y 10,5 toneladas y formalizar a miles de conductores que operan en este segmento.
La normativa permite la entrada de nuevos vehículos al servicio público de carga mediante el sistema de reposición: un vehículo antiguo sale y uno nuevo ingresa, ofreciendo así una mejora en la seguridad vial y una flota más moderna y eficiente.
Como alternativa para los conductores que no deseen desprenderse de sus vehículos, la regulación contempla un aporte del 25% del valor comercial del camión (sin IVA) al Fondo para la Promoción de Ascenso Tecnológico (FOPAT).
Dicho mecanismo financiará los programas de modernización, transición tecnológica y renovación de flota que ya se aplican en carga pesada y será ampliado a los vehículos de menor tamaño.
Además, la nueva reglamentación permite el cambio de servicio particular a público para volquetas, grúas y otros vehículos de carga, una medida que la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, calificó como un paso para «darle al país un sistema logístico más eficiente, seguro y competitivo».
Desafíos y hoja de ruta para 2026-2027
A pesar de los avances, el sector de flotas en Colombia enfrenta varios desafíos en el corto y mediano plazo que requerirán atención prioritaria:
- Estabilidad regulatoria: La necesidad de un marco normativo consistente y predecible es clave para atraer inversión en electromovilidad y tecnologías limpias, como lo advierte la Andi.
- Expansión de la red de carga: El rápido crecimiento del parque automotor eléctrico exige una ampliación acelerada de la infraestructura de carga pública a nivel nacional, para evitar la «ansiedad de autonomía» que frena a potenciales compradores. La evolución de esta red hacia una cobertura más equitativa en todo el territorio será determinante.
- Formación de talento humano: La nueva generación de vehículos electrificados requiere técnicos especializados en mantenimiento de sistemas de alta tensión, baterías y componentes electrónicos, un área en la que el país debe invertir en formación.
- Conciencia empresarial: El renting y otras formas de movilidad como servicio seguirán ganando terreno frente a la propiedad tradicional de flotas, en la medida en que las empresas comprendan los beneficios financieros y operativos de externalizar la gestión vehicular.
Por todo lo anterior, el ecosistema de flotas en Colombia se encuentra en un punto de inflexión. La renovación del parque automotor de carga avanza a un ritmo récord, impulsada por la recuperación económica y el liderazgo de marcas asiáticas como Foton, JAC y Dongfeng. Paralelamente, la modernización regulatoria abre la puerta a una flota más segura, eficiente y formalizada.
Si bien el diésel sigue siendo predominante, proyectos como los buses eléctricos de Bogotá, los camiones a GNV de Pasarex y Postobón, y las inversiones de Renting Colombia en electrificación demuestran que la transición hacia flotas más sostenibles es ya una realidad, aunque aún incipiente.
La combinación de un marco normativo propicio, una oferta tecnológica en crecimiento y una mayor conciencia empresarial sugiere que 2026 será un año clave en la consolidación de un sector de transporte más moderno, competitivo y alineado con los desafíos del futuro.

Y Medellín como centro de la movilidad de Latinoamérica
Para tener una mirada real y objetiva hacia el futuro inmediato del sector, es fundamental destacar el espacio donde todos estos temas (renovación de flotas, electromovilidad, infraestructura de carga, combustibles, renting y regulación) cobrarán vida en un solo lugar.
Se trata del Latam Mobility Colombia 2026, el encuentro de movilidad sostenible más importante de la región, que se llevará a cabo los días 10 y 11 de junio en el Orquideorama del Jardín Botánico de Medellín.
Este summit contará con la participación de más de 1.000 asistentes, entre los que se cuentan líderes gubernamentales, directivos de flotas, fabricantes de vehículos, proveedores de tecnología, inversores y expertos en energía. La cita tendrá como país invitado a Costa Rica, lo que enriquecerá el diálogo regional con experiencias y casos de éxito centroamericanos.
El formato del Latam Mobility Colombia 2026 está diseñado para fomentar el networking de alto nivel entre quienes toman decisiones en el sector. Durante dos días de paneles, conferencias magistrales y rondas de negocio, los participantes tendrán la oportunidad de intercambiar experiencias, generar alianzas estratégicas y conocer las últimas innovaciones tecnológicas que están marcando el rumbo de la movilidad en América Latina.
Medellín, la capital de la innovación, espera a los protagonistas del cambio. Allí, en el corazón del Jardín Botánico, no solo se seguirá conversando sobre el futuro de las flotas, sino que se comenzarán a construir las alianzas y las hojas de ruta que harán posible un transporte más limpio, eficiente y competitivo para Colombia y toda América Latina. ¡Nos vemos en el Latam Mobility Colombia 2026!
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