Latam Mobility celebró el webinar “Descarbonización en Ruta: Avances en infraestructura de carga y políticas públicas en el Cono Sur”, un encuentro virtual que reunió a destacados expertos de Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia para analizar los avances, desafíos y oportunidades de la movilidad sostenible en la región.
El summit, que contó con la moderación de Andrés García, director de Latam Mobility, ofreció un espacio de diálogo y reflexión sobre el presente y futuro de la electromovilidad en América Latina.
La jornada contó con la participación de cuatro speakers de primer nivel que representan diferentes eslabones de la cadena de valor de la movilidad eléctrica en el Cono Sur: Rodrigo Espinoza, gerente de ES Motors Consulting (Chile); Lucía Garín Yamgotchian, gerente de Nuevos Negocios, Desarrollos Renovables e Hidrógeno de Ventus (Uruguay); Fernando Cónema, director comercial de Chargebox Net (Argentina); y Nicole Bersattty, cofundadora y CPO de Mobi (Bolivia/Paraguay).
El webinar marcó el inicio de la cuenta regresiva hacia el encuentro presencial «Latam Mobility Cono Sur 2026«, que se realizará el 25 de agosto en el Hotel InterContinental de Santiago de Chile.
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Los desafíos regionales de la electromovilidad
La conversación comenzó con un análisis de la realidad de cada país en materia de movilidad sostenible, evidenciando que no todos los territorios avanzan al mismo ritmo.
Rodrigo Espinoza abrió el debate describiendo el “cara y sello” de Chile: mientras el transporte público de Santiago es un referente mundial, con más de un 60% de buses eléctricos en sus calles, la cifra más alta fuera de China, la penetración de vehículos eléctricos livianos en el país apenas alcanza el 6,1% en 2026, un crecimiento significativo frente al 2,8% de 2025, pero aún lejano de la meta del 20% fijada para 2030.
Espinoza destacó que, a pesar de que Chile produce un tercio del litio del mundo, el país enfrenta barreras como la falta de incentivos fiscales robustos, la concentración de la infraestructura de carga en Santiago, con 2.600 cargadores públicos, de los cuales solo 30% son rápidos, y las dificultades para instalar cargadores en edificios debido a la legislación de copropiedad.
Lucía Garín Yamgotchian aportó la visión de Uruguay, un país que ya ha transitado con éxito su primera fase de descarbonización al contar con una matriz eléctrica 100% renovable. En el transporte liviano, el país logró que uno de cada dos autos nuevos sea eléctrico, aunque la flota total apenas alcanza el 2% de electrificación.
Sin embargo, Garín subrayó que el gran desafío está en el transporte pesado (cargas de 50 toneladas) donde la electrificación directa no es viable por cuestiones de autonomía y peso de baterías. Allí, el hidrógeno verde emerge como una solución clave, y mencionó el proyecto Kahiró, un piloto liderado por Ventus junto a otras 12 empresas, que busca descarbonizar el transporte de carga a través de fletes a base de hidrógeno.
Fernando Cónema pintó el panorama de Argentina, un país que, según explicó, arrancó tarde en electromovilidad, a mediados de 2025, impulsado por un decreto que eliminó aranceles de importación para vehículos eléctricos e híbridos con valor FOB inferior a USD 16.000.
Cónema identificó barreras estructurales: una matriz eléctrica con solo 40% de renovables, más de 500 distribuidoras eléctricas que dificultan la armonización de redes, una fuerte concentración de infraestructura en Buenos Aires, y la barrera del precio del combustible (el país produce y refina petróleo, lo que mantiene los combustibles fósiles artificialmente baratos). El directivo de Chargebox Net enfatizó que el gran desafío argentino es la articulación entre actores públicos y privados para generar certidumbre a largo plazo.
Nicole Bersattty cerró el bloque con la mirada de Bolivia y Paraguay, destacando las ventajas del régimen de maquila en Paraguay, que permite a emprendedores como Mobi ensamblar productos con una carga impositiva del 1%, pero también los rezagos en políticas públicas.
Bersattty insdicó cómo el precio del combustible se duplicó en Bolivia en menos de seis meses, lo que generó un súbito interés por los vehículos eléctricos, pero sin que existiera una regulación clara para su matriculación. La emprendedora boliviana subrayó que la falta de planificación urbana, ciclovías que son «solo una línea pintada» y ciudades no pensadas para la micromovilidad, es un obstáculo tan grande como la ausencia de incentivos fiscales.

Modelos de negocio y alianzas: la clave para desbloquear el potencial
El segundo bloque del webinar se centró en los modelos de negocio rentables y las alianzas estratégicas necesarias para acelerar la transición.
Lucía Garín fue contundente: “el freno no es tecnológico, sino el modelo de negocio”. Mientras el combustible fósil siga siendo más barato que las alternativas limpias, la balanza no se inclinará por sí sola. Propuso “igualar la cancha” eliminando subsidios a los combustibles fósiles y, donde aún no cierre la ecuación, recurrir a incentivos como bonos verdes o subsidios focalizados.
Para el transporte pesado, Garín abogó por alianzas de largo plazo entre productores de energía renovable, transportistas y off-takers, respaldadas por financiamiento público y privado que brinde certeza a inversiones de gran escala.
Fernando Cónema coincidió en la necesidad de articulación, pero puso el foco en las alianzas con el sector financiero. Las entidades bancarias, dijo, deben involucrarse en el financiamiento de vehículos e infraestructura, pese al bajo volumen actual del mercado.
También reclamó políticas comerciales diferenciadas por parte de las distribuidoras eléctricas que no «ahoguen» con el costo de la potencia disponible a los primeros desarrolladores de infraestructura, sugiriendo tarifas promocionales durante la fase inicial de crecimiento del mercado.
Nicole Bersattty compartió la experiencia de Mobi, que opera con un modelo de intercambio de baterías en lugar de carga convencional. Para ella, las alianzas con privados son fundamentales, con farmacias, supermercados y cadenas de última milla como Rappi, que ceden espacios para instalar los gabinetes de intercambio a cambio de un flujo constante de usuarios.
Bersattty enfatizó que el sector público debe limitarse a “dar las herramientas” : marcos regulatorios claros, incentivos fiscales y una visión de ciudad a 10 o 15 años, no soluciones apresuradas que generen más problemas que soluciones.
Rodrigo Espinoza destacó que, pese a las barreras, existen casos de éxito en Chile en flotas de última milla, con empresas como Mercado Libre, Falabella y supermercados que han implementado la electromovilidad de forma rentable. En el transporte pesado, ya se están instalando cargadores de 600 kW en algunas carreteras para pilotos de camiones eléctricos.
Espinoza insistió en que el futuro es eléctrico y que la tecnología que perdura es aquella que “te hace la vida más fácil” , y la carga en el hogar (si se suavizan las trabas legales en edificios) es la clave para que el usuario particular adopte masivamente el vehículo eléctrico.

Infraestructura de carga: el gran desafío compartido
El tercer eje de la conversación fue la infraestructura de carga. Rodrigo Espinoza trazó una hoja de ruta para Chile: destrabar la instalación de cargadores en edificios, fomentar la carga rápida en rutas (especialmente en la Ruta 5 que une el norte y el sur) y avanzar hacia la interoperabilidad, de modo que los usuarios puedan utilizar una sola aplicación para acceder a todos los proveedores de carga pública, pudiendo incluso reservar el cargador con antelación para planificar sus viajes.
Espinoza valoró el hecho de que Chile haya adoptado un protocolo único de carga, lo que ha facilitado la estandarización, pero reconoció que el esfuerzo privado, como el de Copec Voltex, ha sido el principal motor del desarrollo, y que el Estado debe acompañar con políticas más activas.
Nicole Bersattty trasladó el debate a Paraguay, un país que, según ella, llega más tarde pero con la oportunidad de hacerlo bien. Advirtió que el boom inmobiliario que vive el país no está considerando la electromovilidad en sus nuevos edificios, lo que generará un problema mayúsculo en 10 o 20 años. Su consejo: empezar por el sector privado, que puede traer inversión internacional y sentar las bases, para luego pasar a las políticas públicas. “Tienen la oportunidad hoy de urbanizar una ciudad pensando en el futuro” , sentenció.
Lucía Garín propuso un enfoque metodológico: prever, planificar y anticiparse. El primer paso es un diagnóstico certero de la situación actual y los escenarios futuros de demanda, para evitar inversiones reactivas que lleguen cuando ya sea tarde.
Para ello, sugirió el uso de amortiguadores como el almacenamiento en baterías para aplanar los picos de demanda de la carga rápida, y tecnologías incipientes como Vehicle-to-Grid (V2G) y Vehicle-to-Home (V2H), que permiten a los vehículos devolver energía a la red y al hogar. En el transporte pesado, la planificación debe ser aún más rigurosa, con certezas regulatorias de al menos 5 años para que los proyectos sean financieramente viables.
Fernando Cónema cerró el bloque con la mirada puesta en la interoperabilidad transfronteriza. Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay comparten fronteras porosas, y los usuarios de vehículos eléctricos necesitan poder cargar sus vehículos en todos los países sin tener que descargar múltiples aplicaciones o enfrentarse a estándares incompatibles.
Cónema anunció que Chargebox Net está trabajando en el primer hub de carga de Argentina con potencias de hasta 700 kW, una apuesta a largo plazo que busca demostrar que el desarrollo de infraestructura y la llegada de vehículos deben ir de la mano: “tiene que ser el huevo y la gallina al mismo tiempo”.
El futuro es eléctrico y colaborativo
El webinar concluyó con un bloque de mensajes finales en el que cada participante compartió su visión para el futuro de la movilidad sostenible en la región.
Rodrigo Espinoza fue categórico: “el futuro es eléctrico”. Recordó que en 2025, uno de cada cuatro autos vendidos en el mundo era eléctrico, y que esa tendencia llegará tarde o temprano a Latinoamérica. Invitó a emprendedores, usuarios y empresas a “poner las fichas en la electromovilidad”, porque es una tecnología que llegó para quedarse.
Nicole Bersattty puso el foco en China como referente. «Hace 25 años, el gigante asiático adoptó políticas de transición que parecían complejas: prohibió motocicletas a combustión, ofreció financiamiento, eliminó impuestos y apoyó a toda la cadena de valor. Hoy, más del 90% de los vehículos en China son eléctricos«.
Fernando Cónema, con más de 10 años de experiencia en el sector, pidió “no perder el espíritu colaborativo”. Reconoció que hay muchas barreras, pero también mucha gente dispuesta a colaborar sin pedir nada a cambio. Su mensaje: hay campo y espacio para todos, y la innovación en movilidad eléctrica es un sector en crecimiento que recompensará a quienes perseveren.
Lucía Garín cerró con un llamado a la unión del Cono Sur. «El mundo está apostando por las renovables, y la electromovilidad es clave para descarbonizar. Los problemas individuales se resuelven mejor en conjunto, y si los países del Cono Sur se unen, pueden convertirse en referentes globales de la transición energética».
El moderador, Andrés García, agradeció a los panelistas y a la audiencia y recordó que la próxima cita presencial será el 25 de agosto en Santiago de Chile, en el marco del «Latam Mobility Cono Sur 2026«. También invitó a participar en el «Latam Mobility México 2026«, el más grande de la región, que cerrará la gira 2026. “Del tamaño de los retos son las oportunidades , y en la movilidad sostenible hay cancha para todos”, concluyó.




