Un estudio masivo de datos reales acaba de derribar uno de los mitos más persistentes sobre los vehículos eléctricos: la supuesta fragilidad de sus baterías. Lejos de ser un componente condenado a una muerte prematura y costosa, las modernas baterías de ion de litio demuestran una vida útil que podría superar fácilmente la del propio vehículo.
La plataforma de telemetría, Geotab, tras analizar el comportamiento de decenas de miles de coches eléctricos en condiciones de uso cotidianas, ha concluido que la degradación de estos sistemas es mucho más lenta de lo que se creía, ofreciendo un rendimiento robusto y fiable durante años.
A continuación, presentamos un desglose completo de este revelador informe, analizando la tasa de degradación real, el impacto de la carga rápida, los factores climáticos y lo que esto significa para el futuro de la movilidad eléctrica y el mercado de segunda mano.
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Datos de más de 22.000 vehículos
Para obtener una imagen precisa y libre de especulaciones, Geotab, una empresa líder mundial en soluciones de vehículos conectados, llevó a cabo una investigación de gran escala. El equipo analizó datos telemáticos agregados de 22.700 vehículos eléctricos, pertenecientes a 21 marcas y modelos diferentes de pasajeros, utilitarios e incluso algunos camiones ligeros.
Este análisis, basado en varios años de información real de uso, representa uno de los estudios más amplios y detallados sobre la salud de las baterías en el mundo real hasta la fecha.
Las cifras resultantes son contundentes. El estudio reveló que la degradación media anual de las baterías de los vehículos eléctricos se sitúa actualmente en torno al 2,3%, lo que significa que, en un escenario de uso promedio, un auto eléctrico conservaría aproximadamente el 81,6% de su capacidad original después de ocho años de servicio.
Para ponerlo en perspectiva, una batería de 60 kWh que inicia su vida con un estado de salud (SOH, por sus siglas en inglés) del 100%, se comportaría tras ocho años como si tuviera cerca de 49 kWh disponibles, una pérdida de autonomía que, para la mayoría de los conductores, resulta perfectamente manejable en el día a día.
Es importante destacar que esta tasa de 2,3% es ligeramente superior al 1,8% registrado en análisis previos de Geotab correspondientes a 2024, y este incremento no se debe a un fallo tecnológico, sino a un cambio en los hábitos de los usuarios: el uso cada vez más frecuente de la carga rápida en corriente continua (DC) de alta potencia.
Como señala Charlotte Argue, gerente sénior de movilidad sostenible en Geotab, los datos indican que la salud de las baterías “sigue siendo sólida”, incluso mientras los vehículos se cargan más rápido y se utilizan de manera más intensiva.

La carga rápida influye en la salud de la batería
Si la noticia principal es que las baterías duran más de lo esperado, el matiz más relevante es cómo los hábitos de carga pueden acelerar o frenar su degradación.
El estudio de Geotab identificó la potencia de carga como el factor operativo con mayor influencia en la salud de la batería a largo plazo, es decir, la forma en que cargamos nuestro vehículo tiene un impacto más determinante que el propio clima o la antigüedad del vehículo.
Los resultados desglosados por tipo de carga son reveladores y proporcionan una guía clara para los usuarios. La práctica más saludable para la batería es priorizar la carga lenta o doméstica (corriente alterna, AC), que opera a potencias reducidas.
Los conductores que realizan menos del 12% de sus sesiones de recarga en cargadores rápidos de DC logran una tasa de degradación anual de tan solo el 1,5%. En el otro extremo, el uso intensivo y habitual de la carga rápida pasa factura: quienes utilizan cargadores rápidos (superiores a 100 kW) en más del 12% de sus sesiones ven cómo la degradación anual se eleva al 2,5%.
El caso más extremo se da entre aquellos conductores que no solo abusan de la frecuencia, sino también de la potencia. Cuando más del 40% de las sesiones de carga se realizan en puntos de recarga de más de 100 kW, la degradación anual se dispara hasta 3% anual.
Como advierten los expertos, esta diferencia porcentual, que puede parecer pequeña en el corto plazo, tiene un efecto acumulativo muy significativo a lo largo de toda la vida útil del vehículo, ya que el último grupo prácticamente duplica la tasa de pérdida de capacidad del primero.

Clima, gestión térmica y otros factores
Aunque la carga es el factor principal, el estudio de Geotab también analizó otras variables que influyen en la longevidad de la batería. El clima, por ejemplo, juega un papel secundario pero no desdeñable.
Los vehículos que operan en regiones de clima cálido o desértico, donde las temperaturas superan los 27°C durante más del 35% de los días del año, presentan una degradación adicional de aproximadamente 0,4% anual en comparación con los que circulan en climas templados, un dato relevante para gestores de flotas en países con condiciones extremas.
Aquí entra en juego un elemento de diseño crucial: los sistemas de gestión térmica. Los vehículos equipados con sistemas de refrigeración líquida para sus baterías logran controlar el calor, uno de los principales enemigos de las celdas de ion de litio, de manera mucho más eficiente que aquellos que utilizan un sistema de enfriamiento por aire.
Dicha tecnología avanzada es una de las razones por las que los vehículos eléctricos modernos, incluso con un uso más intensivo, mantienen niveles de degradación dentro de parámetros aceptables.
Otro hallazgo interesante es que los límites estrictos de carga diaria podrían ser menos críticos de lo que se pensaba.
El estudio sugiere que utilizar un rango de estado de carga más amplio no genera un desgaste significativamente mayor, a menos que la batería pase periodos prolongados cerca del 0% o del 100% de su capacidad, lo que da cierta flexibilidad a los conductores y reduce la ansiedad por microgestionar cada sesión de carga.

El mercado de segunda mano y la economía circular
Las conclusiones de este estudio tienen profundas implicaciones que van más allá del laboratorio, y para el mercado de vehículos eléctricos usados, los datos de Geotab son una excelente noticia.
Tradicionalmente, uno de los mayores temores de los compradores era adquirir un automóvil de segunda mano con una batería en las últimas. Sin embargo, el informe demuestra que un VE con 160.000 kilómetros no sufre un deterioro crítico, siempre que haya operado en condiciones normales.
Esa realidad podría estabilizar y mejorar el valor residual de estos automóviles, fomentando un mercado de reventa más robusto y confiable.
Más allá del automóvil, el estudio abre la puerta a una fascinante economía circular para las baterías, ya que alcanzar el final de su vida útil en un vehículo no significa que la batería deje de ser útil.
Técnicamente, este punto se sitúa cuando su capacidad desciende a niveles entre el 70% y el 80%, momento en el que aún es perfectamente apta para otras aplicaciones menos exigentes, conocidas como «segunda vida» o «cascada».
Estas baterías usadas pueden ser reutilizadas como sistemas de almacenamiento energético estacionario, por ejemplo, para almacenar el excedente de energía solar en hogares o para estabilizar la red eléctrica. Investigaciones recientes indican que darles una segunda vida de esta manera es más efectivo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que reciclarlas de inmediato.
Esta segunda vida permite ampliar la utilidad de la batería hasta más de 20 años, retrasando su reciclaje final y maximizando el retorno de la inversión de los recursos utilizados en su fabricación, por lo que es un paso crucial hacia un modelo de movilidad realmente sostenible y con bajas emisiones de carbono.

Crecimiento imparable de la electrificación
La fotografía que pinta el estudio de Geotab es la de una tecnología madura y fiable, justo en un momento de crecimiento exponencial del mercado eléctrico. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las ventas mundiales de vehículos eléctricos continúan en aumento imparable, impulsadas por los avances tecnológicos y las políticas de transición energética.
En 2025, las ventas globales de vehículos eléctricos alcanzaron la cifra récord de 20,7 millones de unidades, lo que supone un incremento del 20% respecto al año anterior y representa más de una cuarta parte de todos los autos vendidos en el mundo.
China se consolida como el líder indiscutible de este mercado, pero el crecimiento es un fenómeno global. Se espera que la cuota de ventas de vehículos eléctricos siga aumentando, superando el 50% del mercado mundial para el año 2035.
Este contexto de crecimiento masivo hace que los hallazgos sobre la durabilidad de las baterías sean más relevantes que nunca. La confianza del consumidor es un pilar fundamental para la adopción masiva, y contar con evidencia sólida de que las baterías no son un punto débil, sino una parte robusta y duradera del vehículo, es un mensaje crucial.
El futuro de la movilidad es eléctrico, y las baterías han demostrado estar perfectamente a la altura del desafío.
La agenda para descarbonizar el transporte
Latam Mobility impulsa el diálogo de los principales actores del sector a lo largo de su gira 2026, que recorrerá los principales mercados de la región para profundizar en estos y otros temas cruciales para la transformación de la movilidad.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Ciudad de México, Brasil, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.



