El summit «Latam Mobility & Net Zero Brasil 2026» realizado en São Paulo presentó el panel titulado “Ruta de los fabricantes de vehículos y producción regional”, moderado por Fernando Trujillo, Senior Project Consultant de S&P Global Mobility.
La sesión reunió a líderes de la industria automotriz para explorar cómo las montadoras están rediseñando sus portafolios hacia vehículos de baja y cero emisión, integrando cadenas de valor regionales y aprovechando las oportunidades de la neoindustrialización en Brasil y América Latina.
El moderador abrió el debate señalando que la movilidad sostenible no se limita al vehículo en sí, sino que abarca un ecosistema completo que incluye fábricas, proveedores, servicios, datos y operación. Frente a este desafío, cada empresa presente compartió su visión y sus avances concretos.
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BYD: democratización y transferencia tecnológica
Werner Schaal, director comercial de BYD – Denza Brasil, destacó el compromiso de la compañía con la movilidad eléctrica y las energías limpias. La empresa cuenta con casi un millón de empleados en el mundo, 120.000 de ellos ingenieros, y registra 45 patentes por día.
En Brasil, la empresa tiene cuatro fábricas (buses en Campinas, paneles fotovoltaicos, baterías en Manaus y la reciente planta de automóviles en Camaçari, Bahía), dedicada exclusivamente a vehículos eléctricos y electrificados.
Schaal señaló que el BYD Dolphin Mini ha sido el vehículo eléctrico más patentado en Brasil en los últimos dos meses, lo que demuestra la apertura del consumidor brasileño a las nuevas tecnologías.
“Ya se han producido más de 50.000 vehículos en Bahía, con planes para un segundo y tercer turno, y se prevén hasta 20.000 empleos directos e indirectos. Además, anunciamos una inversión de 300 millones de reales en un centro de desarrollo en Río de Janeiro, enfocado en conducción autónoma y transferencia real de tecnología para ingenieros brasileños”, afirmó.

GAC: lectura realista del mercado
Álex Machado, coordinador de Estrategia y Planeamiento de Producto de GAC, explicó que la compañía llegó a Brasil con un portafolio mayoritariamente eléctrico y un híbrido, pero recientemente lanzó un vehículo de combustión interna (GS3).
La razón, según Machado, es una lectura pragmática de la realidad brasileña: hasta 2030 una porción significativa del mercado no podrá o no querrá acceder a un vehículo electrificado, por razones de precio, resistencia tecnológica o incertidumbre sobre la valorización.
“Nuestra prioridad es instalar la fábrica lo antes posible y tener fabricación nacional. Mientras tanto, ofrecemos un vehículo de combustión que cumple las normas de emisiones más exigentes (etapa a partir de 2027) y que, al reemplazar vehículos más viejos, contribuye a reducir la contaminación urbana y genera flujo de caja para seguir invirtiendo en electrificación”, detalló.
Machado recordó que la edad media de la flota brasileña es de aproximadamente 11 años, muy superior a la de países desarrollados, por lo que cualquier sustitución por un vehículo más limpio tiene un impacto positivo inmediato en la salud de las ciudades.

Stellantis: equilibrio y compromiso
João Irineu, vicepresidente de Asuntos Regulatorios para América del Sur de Stellantis, comenzó destacando la magnitud de la operación de la compañía en Brasil. Con más de 900.000 vehículos producidos localmente y una comercialización que superó el millón de unidades en la región, l empresa cuenta con un portafolio que abarca desde el segmento A hasta el premium, con más de 100 modelos y versiones.
Irineu subrayó que el índice de localización medio de sus vehículos supera el 80%, lo que moviliza una cadena que va desde la minería hasta la reciclaje.
“Necesitamos encontrar un equilibrio ambiental, económico y social. Por eso distribuimos diferentes tecnologías: biocombustibles como el etanol, sistemas Flex, hibridación en sus distintos niveles y vehículos 100 por ciento eléctricos”, explicó.
El directivo recordó que Brasil cuenta con marcos regulatorios de Estado, como el Inovar-Auto, Rota 2030 y el reciente programa Mover, que han logrado una reducción del 35% de emisiones de CO2 entre 2017 y 2027. “Esto es un ejemplo para el mundo de cómo descarbonizar sin generar disrupciones económicas y sociales”, afirmó.
GWM: crecimiento sostenible y producción nacional
Márcio Alfonso, director de Producción e Innovación de GWM Brasil, detalló la trayectoria de la compañía, que acumula más de 40 años de experiencia en China con tecnología propia en baterías, sistemas de propulsión e inteligencia artificial.
GWM comenzó a fabricar en Brasil en agosto de 2025, y ya ha producido más de 7.300 vehículos en su planta de Iracemápolis, con una capacidad actual de 120 unidades por día.
“Producimos cuatro versiones del Haval H6, tres de ellas híbridas enchufables y una híbrida convencional, además del H9 diésel y la pickup Power. No buscamos ser líderes en volumen, sino un crecimiento sostenible”, señaló Alfonso. La empresa ya cuenta con más de 60 proveedores locales directos y más de 100 indirectos, abarcando más de 1.010 ítems producidos en el país.
Respecto a los desafíos de escala, Alfonso comparó la evolución de Brasil y China: mientras el poder adquisitivo del trabajador brasileño se ha estancado en alrededor de 3 dólares por hora, el chino creció de menos de 3 a 8 o 9 dólares por hora, impulsando un mercado interno de 34,5 millones de vehículos anuales.
“Para crecer, necesitamos discutir la carga tributaria. El automóvil se ha encarecido y el volumen de los populares cae. Si incentivamos la producción con tecnologías limpias y reducimos impuestos de forma estable, la industria reacciona rápidamente”, propuso.

Instituto PARAR y el rol de la academia
Milad Kalume Neto, profesor y consultor de mercado del Instituto PARAR, aportó una mirada crítica sobre la cadena de suministro local. Si bien Brasil es el principal polo de producción y venta de América del Sur (tres veces más que Argentina y seis veces más que Chile), advirtió que la industria de autopartes se quedó rezagada tras el cierre del mercado en décadas pasadas.
“Muchas empresas se capacitaron para producir 4 millones de vehículos, pero el mercado se estancó en 2,4 millones. La capacidad ociosa frena la inversión en nuevas tecnologías”, explicó.
Kalume elogió iniciativas como la convocatoria abierta de GWM a proveedores locales y destacó que existen desarrollos nacionales de baterías en la Unicamp y de hidrógeno en la USP que son poco conocidos.
“Necesitamos unir al sector público, privado y a la academia para que la industria nacional, creada en 1957, no se pierda. La mentalidad de venta, el perfil del consumidor y la formación técnica deben cambiar para acompañar el automóvil del futuro, que es un smartphone sobre ruedas”, sentenció.
Desafíos comunes
A lo largo del panel, los participantes coincidieron en varios puntos críticos. El primero es la necesidad de alcanzar escalas de producción que permitan reducir costos y fomentar la inversión. João Irineu recordó que mientras Brasil produce alrededor de 2,4 millones de vehículos al año, China produce 22 millones y Estados Unidos 18 millones. “Sin mecanismos que permitan aumentar la producción local con proveedores locales, es difícil acompañar la cadencia tecnológica”, advirtió.
El segundo punto es la previsibilidad regulatoria. Los ejecutivos pidieron políticas de Estado de largo plazo, no medidas coyunturales, para que las empresas puedan planificar inversiones.
El tercer punto es la formación de ingenieros y técnicos. Irineu señaló que la industria automotriz ha perdido glamour entre los jóvenes, y que se necesitan profesionales capaces de desarrollar la electrónica embarcada, la ciberseguridad y los sistemas de propulsión eléctrica.
“El automóvil de hoy tiene 40 centrales electrónicas y en cinco años tendrá solo tres. Eso significa una simplificación enorme, pero también una reconversión total de la cadena de suministro. Tenemos que hacer esta transición de forma rápida pero responsable, sin generar disrupciones”, explicó el directivo de Stellantis.
Hacia un hub regional de soluciones sostenibles
En sus conclusiones, los panelistas coincidieron en que Brasil ya es un polo regional, pero debe fortalecer su mercado interno y su integración con los vecinos sudamericanos antes de pensar en exportaciones masivas.
Werner Schaal dejó claro que la compañía no solo apuesta por la electrificación, sino por la democratización de esta tecnología en el mercado brasileño. “En BYD no solo industrializamos el automóvil, sino que traemos tecnología de punta para desarrollar soluciones locales”, reafirmando el compromiso con la neoindustrialización sostenible de Brasil.
Por su parte, Álex Machado, representante de GAC, presentó una visión pragmática y realista de la transición energética en Brasil. “Reemplazar un vehículo por un producto más limpio y accesible es una contribución real a la reducción de la contaminación urbana. La descarbonización en Brasil debe ser posible, no utópica”, enfatizó el ejecutivo.
Milad Kalume resumió: “Primero, fortalecer el mercado interno, a pesar de los problemas macroeconómicos. Segundo, robustecer la relación con nuestros vecinos. Tercero, entonces pensar en exportar el excedente de producción. Hoy somos el principal polo de América del Sur; debemos usarlo a nuestro favor”.
Fernando Trujillo, moderador, cerró agradeciendo a los panelistas y destacando que, a pesar de los desafíos de escala, tributación y formación de talento, las montadoras presentes están invirtiendo en fábricas, transferencia de tecnología y desarrollo local, lo que sienta las bases para que Brasil lidere la neoindustrialización sostenible en la región.
La agenda para descarbonizar el transporte
Latam Mobility impulsa el diálogo de los principales actores del sector a lo largo de su gira 2026, que recorrerá los principales mercados de la región para profundizar en estos y otros temas cruciales para la transformación de la movilidad.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Ciudad de México, Brasil, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.



