En el marco del Latam Mobility & Net Zero Brasil 2026, se llevó a cabo el panel titulado “Eletrificación del transporte público en Brasil: la estructura de proyectos a implementar en escala”, un espacio de diálogo que reunió a representantes del gobierno nacional, municipal, la industria y organismos internacionales para analizar los desafíos y oportunidades de la movilidad eléctrica en el transporte colectivo del país.
Moderado por Marina Moscoso, Senior Engagement Manager de C40/GCoM, el panel contó con la participación de Caio Luz, director de Planificación del Transporte de SPTrans; Daniele Holanda, coordinador general de Planificación de Movilidad Urbana del Ministerio de las Ciudades de Brasil; Iêda Oliveira, directora comercial de Eletra Industrial; Iremar Torres, secretaria de Movilidad de Porto Velho; y Vinicius Santos, presidente de MCTrans Montes Claros.
Durante el panel, se discutió cómo estructurar proyectos de electromovilidad viables, explorando el papel de la coordinación multinivel entre gobiernos, así como los caminos para la electrificación masiva del transporte público, incluyendo infraestructura, financiamiento, licitaciones y gestión de riesgos.
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São Paulo: una política pública como punto de inflexión
Caio Luz, de SPTrans, abrió el debate con una contundente declaración: “A partir de 2022, con la determinación del alcalde Ricardo Nunes, no se permitió incluir más autobuses diésel en nuestro sistema. Esa fue la decisión que aceleró todo”.
Luz explicó que la flota de la ciudad de São Paulo cuenta con 13.000 vehículos operando diariamente, un número sin comparación en el país. En sus inicios, apenas 18 unidades eran eléctricas. Sin embargo, solo entre enero de 2025 y abril de 2026 se entregaron más de 800 autobuses eléctricos, alcanzando un total de 1.259 unidades en operación.
El director destacó que la meta del plan de metas del alcalde es 2.200 vehículos eléctricos para finales de 2028, y aseguró que ya se ha superado el primer tercio de esa meta. No obstante, reconoció que el gran desafío sigue siendo la infraestructura de recarga: “Necesitamos discutir alternativas como la alta tensión o los sistemas de almacenamiento intermedio”.
Un dato relevante: de los 32 lotes en que se divide la operación de autobuses en la ciudad, 30 ya cuentan con unidades eléctricas, lo que demuestra que la periferia también está siendo atendida.
“Es una política pública con un profundo impacto social y ambiental”, concluyó Luz, poniendo a disposición la experiencia de São Paulo para otros municipios.
Montes Claros electrifica su flota
Vinicius Santos, presidente de MCTrans, presentó la experiencia de Montes Claros, ciudad de aproximadamente 500.000 habitantes en el interior de Minas Gerais.
Actualmente cuentan con 100 autobuses en su flota, y ya han licitado 22 unidades eléctricas, con una nueva licitación en curso para sumar más de 27 vehículos. La meta es electrificar el 50% de la flota en 2026.
Santos subrayó que el principal desafío es la gobernanza de la red eléctrica, un obstáculo común a todas las ciudades. Pero advirtió: “La electrificación por sí sola no va a traer de vuelta al pasajero. Debemos pensar también en nuevas tecnologías para atraer al usuario que se perdió después de la pandemia”.
Agradeció el apoyo del programa Mutirão por acercar a ciudades grandes y medianas para facilitar la transición.

Porto Velho: ciudad amazónica que no quiere esperar el futuro
Iremar Torres, secretario de Movilidad de Porto Velho, ofreció una perspectiva única desde la Amazonía. Su ciudad, con 125 autobuses y 1,1 millones de pasajeros por mes, tiene una tarifa social de R$ 3 (con media tarifa para estudiantes) altamente subsidiada por el municipio. “El 80% de nuestros usuarios no tiene otra opción de desplazamiento”, explicó.
Pero Porto Velho tiene un perfil energético privilegiado: cuenta con dos gigantescas hidroeléctricas (Santo Antônio y Jirau) en el río Madeira, una altísima densidad de vehículos eléctricos particulares (proporcionalmente, una de las más altas de Brasil), y ya existen estaciones de carga pública tipo electrolineras.
“Vemos en la electrificación no solo una cuestión ambiental, sino una oportunidad de infraestructura confiable y estable. El diésel es volátil; la electricidad es más barata y predecible”, afirmó Torres.
“Porto Velho quiere ser el futuro del Norte. Queremos convertirnos en un caso modelo para ciudades de tamaño medio”. Reconoció que sin el apoyo técnico del Mutirão no hubiera sido posible avanzar en los complejos procesos de licitación.
Industria nacional: Competencia, conocimiento e historia
Iêda Oliveira, directora comercial de Eletra Industrial, empresa con más de 25 años de experiencia en tecnología de tracción para autobuses eléctricos (desde trolebuses hasta híbridos y eléctricos puros con tecnología 100% brasileña), defendió con fuerza el papel del sector privado nacional.
“Todo comienza con políticas públicas. Es imposible impulsar un proyecto de electrificación sin eso”, afirmó, y a su vez, recordó que cuando la ciudad de São Paulo anunció que no compraría más autobuses diésel, “la presión fue enorme por parte del sector convencional, que tardó en entender que la electrificación llegó para quedarse”.
Oliveira destacó que el pasajero nota la diferencia: el autobús eléctrico es más silencioso, cómodo, y ya hay conductores que prefieren esperar el eléctrico antes que subir a uno diésel. También mencionó la revolución en las garajes: los equipos de mantenimiento buscan capacitación, y los conductores han perdido el miedo gracias a la tecnología embarcada que protege el vehículo.
“Brasil tiene la tercera flota de autobuses urbanos más grande del mundo. No podemos quedarnos en la retaguardia tecnológica”, advirtió. Y lanzó un mensaje: “La industria nacional está preparada. Tenemos 13 modelos de autobuses eléctricos desarrollados en Brasil, con socios como Weg (motores, inversores y baterías), Mercedes-Benz (chasis) y Caio (carrocería). Necesitamos que las políticas públicas también nos miren, porque competimos con productos asiáticos fuertemente subsidiados”.

Gobierno Federal: asistencia técnica, financiamiento y metas claras
Daniele Holanda, del Ministério das Cidades, expuso los avances del Gobierno Federal. Recordó que el Plan Clima establece la meta de 30% de la flota de cero emisiones para 2035. Desde 2023, el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) abrió líneas de financiamiento para renovación de flota, recibiendo demandas por más de 2.000 autobuses eléctricos en su primera convocatoria.
Holanda detalló que el gobierno ha trabajado en dos ejes: inversión en infraestructura y renovación de flota, y asistencia técnica a los municipios. Mencionó iniciativas como el programa Mutirão Brasil (que apoya a 13 ciudades), el proyecto Acoplare con el Ministerio de Minas y Energía y la Alianza Zebra con C40, así como asociaciones con KfW y GIZ para publicar directrices técnicas y operativas para la estandarización de especificaciones de autobuses eléctricos.
“Estamos trabajando incluso en un proceso de compra agregada para reducir el costo de los vehículos y facilitar las licitaciones”, adelantó. Y concluyó: “La electrificación es una oportunidad para mejorar el servicio, digitalizar el sistema y traer de vuelta al pasajero, con una transición justa que llegue también a los territorios periféricos”.
Mensajes finales: cooperación, escala y justicia social
En el cierre del panel, los expositores coincidieron en varios puntos clave. Caio Luz destacó que la electrificación también mejora la salud de los trabajadores (conductores y personal de mantenimiento) y ofrece confort térmico y acústico.
Por su parte, Iremar Torres insistió en que Porto Velho ya está lista: “Tenemos un gestor apasionado por la ciudad que quiere convertirla en una ciudad inteligente. El eléctrico no es solo ambiental, es viabilidad económica”, mientras que Vinicius Santos subrayó que atraer al pasajero que tiene otras opciones es el gran desafío de las ciudades medianas.
Iêda Oliveira cerró con un llamado a aumentar las políticas públicas que valoren el contenido nacional y generen empleo y desarrollo en Brasil.
Daniele Holanda recordó que el PAC tiene reglas de contenido nacional, y que junto a GIZ trabajan en un proyecto de transición justa para incluir a mujeres y comunidades vulnerables en la cadena productiva.
La moderadora, Marina Moscoso, agradeció la riqueza del debate y destacó que la experiencia de São Paulo, Montes Claros y Porto Velho demuestra que es posible avanzar a diferentes escalas, siempre que haya coordinación multinivel, financiamiento adecuado y voluntad política.

Un 2026 de consolidación para la movilidad
La Gira Latam Mobility 2026 continúa su recorrido por la región y el próximo encuentro se realizará en Medellín, Colombia, el 10 y 11 de junio, y posteriormente llegará a Santiago de Chile el 25 de agosto, reuniendo a expertos y actores estratégicos para seguir fortaleciendo el ecosistema de movilidad sostenible en la región.
El recorrido finalizará en Ciudad de México el 12 y 13 de octubre, junto al Climate Economy Forum, en un encuentro que reunirá a referentes del sector para seguir impulsando la transición hacia sistemas de transporte más eficientes, sostenibles y de bajas emisiones en América Latina.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.



