Eficiencia operativa y alianzas estratégicas: las claves de Bimbo, Grupo Familia, Logyca, Nutresa y TCC para reducir emisiones en la logística de carga

Latam Mobility Colombia 2026

Durante el summit «Latam Mobility Colombia 2026«, el panel “Estrategias de colaboración para descarbonizar el transporte de carga” reunió a referentes del sector logístico y de movilidad sostenible para analizar los caminos concretos que permiten reducir la huella de carbono sin sacrificar la competitividad.

El encuentro, moderado por Kathy Ardila, Commercial Manager de Invest In Latam, se desarrolló en el emblemático Orquideorama del Jardín Botánico de Medellín, un espacio que invitó a repensar la relación entre la industria, la naturaleza y la innovación.

Ardila abrió la conversación con datos precisos que enmarcaron la urgencia del debate: el sector transporte genera aproximadamente 37 millones de toneladas de CO2, de las cuales el 4,6% corresponde específicamente al transporte de carga.

Frente a este panorama, la moderadora recordó que las principales estrategias que las compañías vienen implementando incluyen la electrificación de flotas, el uso de biocombustibles, gas natural vehicular y pilotos con hidrógeno, y subrayó que el éxito de estas iniciativas depende de la interoperabilidad, la trazabilidad y la medición rigurosa de las reducciones alcanzadas.

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La magnitud del desafío en el transporte de carg

Martha Arias, líder de Logística de Transporte de Nutresa, inició las presentaciones señalando que Grupo Nutresa cuenta con un ecosistema logístico integrado bajo el concepto “One Nutresa, y explicó que disponen de 12 vehículos eléctricos con termos electrificados para productos refrigerados y congelados, y que en el área de productos secos enfrentan el reto de optimizar la capacidad vehicular, monitorear el rendimiento del combustible y gestionar la conducción eficiente tanto de tripulaciones propias como de aliados. “Hoy nos enfocamos en tener abastecimientos responsables y en usar ruteos dinámicos para aprovechar mejor las capacidades de los carros”, afirmó.

Juan Fajardo, gerente de la UEN Courier del Grupo TCC, destacó que una de las banderas de su unidad de negocio es ser ecológicos. Compartió que una cuarta parte de su flota ya está electrificada, con 104 vehículos eléctricos y 20 motos eléctricas operando en siete ciudades del país, todos dedicados a la última milla. Fajardo señaló que ya cuentan con vehículos que han recorrido entre 60.000 y 70.000 kilómetros, y que los datos obtenidos confirman la decisión de haber apostado por esta evolución tecnológica.

Por su parte, Daniel Prato, gerente de Investigación de Logyca, puso el foco en la colaboración interempresarial y la investigación aplicada basada en datos. Explicó que desde hace 38 años trabajan para promover que, en lugar de que una empresa tome diez decisiones individuales, diez empresas tomen una decisión conjunta con impacto sectorial. “Las decisiones de transporte no giran exclusivamente en torno a reducir emisiones, sino que son un elemento estratégico de negocio que afecta la competitividad, la productividad y los costos”, sostuvo.

Daniel Bedoya, jefe de Flota del Grupo Bimbo Colombia, presentó la realidad de una flota de aproximadamente 800 vehículos entre última milla, transporte primario y vehículos ejecutivos, y detalló que cerca del 10% de sus vehículos son 100% eléctricos, que el 70% de su flota de última milla es híbrida (gas-gasolina) y que los vehículos diésel buscan contar con la tecnología Euro más avanzada disponible. Bedoya mencionó que trabajan en mejoras de ocupación, ruteros dinámicos y ejercicios de huella de carbono para estar más cerca de los consumidores.

Camilo Montoya Zapata, gerente de Transporte Colombia de Grupo Familia, explicó que tiene tres roles: flota propia (100 vehículos y 120 conductores); una empresa de transporte con más de 500 propietarios de camión vinculados, y el rol de generador de carga que contrata transportadores terceros, y enumeró tres iniciativas principales de descarbonización: la compensación de corredores para evitar viajes vacíos, una gestión exhaustiva de combustible, llantas y lubricantes, y la búsqueda de energías alternativas, con un piloto activo de hidrógeno.

Latam Mobility Colombia 2026

Medición y datos: el pilar de las decisiones

Uno de los ejes centrales del panel fue la importancia de contar con datos confiables y estandarizados. Daniel Bedoya (Bimbo) compartió que construyeron su propia calculadora de emisiones, llegando al nivel de especificación por tipo de vehículo y sentándose con fabricantes para medir con precisión.

El pilar para la toma de decisiones es un dato confiable”, afirmó, y agregó que esta práctica les permite desarrollar estrategias de telemetría, conducción eficiente, reducción de ralentí y selección del vehículo más adecuado al incorporar flota nueva.

Camilo Montoya (Grupo Familia) reforzó esta idea con una máxima de ingeniería: “Lo que no se mide no se controla, y lo que no se controla no se mejora”. Señaló que, como gremio, ha faltado estandarizar una forma de medición. No obstante, explicó que al pertenecer al grupo sueco Essity, cuentan con una metodología homologada en 150 países basada en GLEC (Global Logistics Emissions Council) y el enfoque Tank-to-Wheel, midiendo distancia y consumo de combustible. “Tenemos objetivos ambiciosos: reducir 35% las emisiones a 2030 y alcanzar cero emisiones a 2050”, detalló.

Luego, Daniel Prato (Logyca) aportó una mirada más sistémica: no todos miden igual, ni todos saben medir, y relató que iniciaron una iniciativa pidiendo a las compañías un año de datos de operación. En el primer año, seis empresas compartieron información; al segundo, 20; y gracias a una alianza con Colfecar y Andi, este año llevan 68 compañías y esperan llegar a 100.

“Estos datos nos sirven para entender qué optimizar a nivel individual, pero también para identificar oportunidades de compartir infraestructura, compensar o consolidar carga, y medir el impacto en el cumplimiento de las metas nacionales”, explicó. Sin embargo, advirtió sobre la gobernanza del dato: “El formato puede estar estandarizado, pero la calidad del dato no siempre es buena, y la informalidad de una parte de la carga dificulta la trazabilidad”.

Retos comunes: financieros, infraestructura y colaboración

Durante el panel de «Latam Mobility Colombia 2026«, los panelistas identificaron varios desafíos transversales que frenan la descarbonización acelerada:

Martha Arias (Nutresa) señaló tres grandes obstáculos: la barrera financiera (el costo inicial de los vehículos de nuevas tecnologías), la falta de datos reales (frecuentemente se usan datos teóricos que no reflejan la operación real) y la dificultad de involucrar a flotas aliadas envejecidas. “Hay que romper la creencia de que lo nuevo no es rentable; a mediano y largo plazo sí se le saca provecho a ese cambio”, afirmó.

Juan Fajardo (TCC) puso el foco en los retos de infraestructura de carga, y explicó que actualmente utilizan los cargadores que vienen con los vehículos (cargadores dump, no smart), lo que limita la gestión inteligente de la energía. Además, la capacidad eléctrica de sus sedes, construidas hace 58 años, no fue pensada para una flota electrificada. “Nos acercamos al tope en algunas regionales. Necesitamos gestión inteligente de la carga, no solo cambiar transformadores”, advirtió. También destacó una experiencia alentadora: tras evaluar 10 vehículos eléctricos con más de 7 años de uso, las baterías conservaban entre el 95% y 98% de su vida útil.

Daniel Bedoya (Bimbo) enumeró tres grandes desafíos: el desabastecimiento de gas natural vehicular en ciudades como Villavicencio y Duitama, que pone en riesgo la estrategia de flota híbrida gas-gasolina; la infraestructura de carga (transformadores insuficientes, cargadores genéricos); y la colaboración con proveedores de transporte para que renueven sus flotas, lo cual solo es posible si se establecen relaciones de largo plazo con contratos estables que den certidumbre al retorno de la inversión.

Daniel Prato (Logyca) profundizó en dos retos menos visibles pero críticos: la confianza para compartir información entre empresas competidoras y la cultura de colaboración. “Esta mañana en un workshop, la opción de colaboración aparecía hasta abajo. Cuando tengo recursos, tiendo a hacerlo solo. Cuesta entender que la visión colectiva genera más impacto”, reflexionó. Agregó que sin infraestructura adecuada, sin marco regulatorio habilitante y sin proveedores de tecnología, los esfuerzos individuales se quedan cortos.

Camilo Montoya (Grupo Familia) propuso dividir los retos en dos niveles: el primer reto es ganar eficiencia operativa antes de saltar a nuevas tecnologías, y rescató las palabras de otros expositores sobre la baja utilización de los camiones (solo 6 a 8 días al mes). Acto seguido, compartió tres iniciativas de eficiencia:

  • La bonificación por buena conducción (reduce el consumo de combustible entre 6% y 10%, lo que en su flota significa un ahorro de 3.000 galones mensuales sobre 35.000);
  • El cuidado de llantas (el 66% son reencauchadas, mantener la presión evita 6% de consumo extra, y el uso de llantas super single reduce 90 kg por eje);
  • La extensión de la vida útil de lubricantes mediante análisis de tribología (logrando cambios de aceite a los 40.000 km en lugar de 30.000, o de 8.000 a 25.000 km en otros casos).

Por último, Montoya destacó su piloto con hidrógeno: al reemplazar 7% del combustible diésel por hidrógeno en un vehículo Freight Liner 2013, mejoraron el rendimiento de 11 km/galón a 12,5 km/galón, con una disminución del 11% en emisiones de material particulado y CO2 equivalente.

Latam Mobility Colombia 2026

La colaboración es el camino inevitable

La moderadora Kathy Ardila hizo un llamado al nuevo gobierno de Colombia para que priorice la inversión en infraestructura de transmisión eléctrica y redes de carga pública. “No es solo inversión privada. Se requiere apoyo estatal para que esta transición realmente pueda continuar”, enfatizó.

Los panelistas coincidieron en que la colaboración es el camino inevitable. Desde compartir datos y rutas, hasta establecer contratos de largo plazo con proveedores y aliados, pasando por la estandarización de metodologías de medición. Se subrayó que la descarbonización no es un esfuerzo aislado de cada compañía, sino un objetivo país y continental que exige sinergias público-privadas.

El panel dejó varias lecciones clave:

  • La eficiencia operativa (conducción, llantas, lubricantes, ocupación) sigue siendo la herramienta más inmediata y rentable para reducir emisiones;
  • La data confiable y estandarizada es el pilar para medir, controlar y mejorar, pero requiere de confianza entre actores para ser compartida;
  • La infraestructura de carga y el marco regulatorio deben acompañar la inversión privada;
  • La colaboración a lo largo de la cadena de suministro (contratos de largo plazo, compensación de corredores, consolidación de cargas) es la única vía para escalar el impacto más allá de los casos pioneros.

“Sin duda, las buenas prácticas de conducción, el mantenimiento de llantas, la tecnificación de flotas y la interoperabilidad de datos nos permitirán hacer una operación mucho más eficiente y optimizada”, concluyó Ardila, cerrando así una de las conversaciones más importantes del «Latam Mobility Colombia 2026«.

Un 2026 de consolidación para la movilidad

La Gira Latam Mobility 2026 continuará en Santiago de Chile el 25 de agosto, reuniendo a expertos y actores estratégicos para seguir fortaleciendo el ecosistema de movilidad sostenible en la región.

El recorrido finalizará en Ciudad de México el 12 y 13 de octubre, junto al Climate Economy Forum, en un encuentro que reunirá a referentes del sector para seguir impulsando la transición hacia sistemas de transporte más eficientes, sostenibles y de bajas emisiones en América Latina.

La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility será el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.